I shut my eyes and all the world drops dead;
I lift my lids and all is born again.
(I think I made you up inside my head.)
The stars go waltzing out in blue and red,
And arbitrary blackness gallops in:
I shut my eyes and all the world drops dead.
I dreamed that you bewitched me into bed
And sung me moon-struck, kissed me quite insane.
(I think I made you up inside my head.)
God topples from the sky, hell’s fires fade:
Exit seraphim and Satan’s men:
I shut my eyes and all the world drops dead.
I fancied you’d return the way you said,
But I grow old and I forget your name.
(I think I made you up inside my head.)
I should have loved a thunderbird instead;
At least when spring comes they roar back again.
I shut my eyes and all the world drops dead.
(I think I made you up inside my head.)
Desde hace tres noches, leo poemas de Sylvia Plath antes de dormir. Nunca antes había leído sus poemas (supongo que habré leído alguno suelto, pero no lo recuerdo con precisión). Lo cierto es que el melodrama que rodea el relato de su suicidio y cierto culto feminista en torno a su nombre me espantaron como lectora.
Un trivia-test logró que me pusiera a leer poemas de Sylvia Plath. Entre muchos, me encontré con este. I think I made you up inside my head. Eso es lo que decimos (en silencio, para nosotras mismas) todas las mujeres, de nuestros pequeños amantes. Digo pequeños pensando en que los hombres nunca pierden esa condición de niños. Sólo son hombres cuando los acabamos de encontrar, cuando apenas comenzamos a conocerlos y nos enamoramos. Eso dura hasta el primer orgasmo. Si acaso.
“Yo soy un niño muy hombre”, suele decir el hombre que viene en este momento a interrumpir mi escritura. Viene muerto de la risa a invitarme a bailar funk, a reírme con él porque “es un gordo muy loco, muy cómico” ese cuya voz sale del sistema de sonido del laptop nuevo que me regaló el Highlander. Estoy de acuerdo en que es “muy loco, muy cómico” es Lo mejor de Mano Negra, y no sé porqué suena a gordo la voz de Manu Chao. Bailamos.
Y regreso a terminar de escribir el primer rulemán de 2008.