Rulemanes para Telémaco

April 28, 2008

Piquito en la Av. Victoria

En la casilla: Serendipity

Esta mañana pensé en evadir la cola de Los Próceres-Los Ilustres que estuvo fuerte la semana pasada. Así que me salí de la Valle-Coche en La Bandera para agarrar por la Av. Victoria por donde normalmente no hay cola en la mañana. La Nva. Granada estaba bien, pero poco antes de llegar a la Av. Victoria (más bien llegando a donde se toma el acceso a la Rooselvet comenzó una cola inusual. (El motivo de la cola era el control de acceso a la UCV por el Clínico, que se comenzó a hacer a ver si no tenemos una apertura masiva de cupos por “muerte a manos del hampa” de los estudiantes o desbandada en defensa propia.

Ya casi llegando al final de la Av. Victoria, observé que la conductora del carro que me seguía estaba dedicada a una actividad inusual al momento de manejar: se estaba sacando las cejas. Yo misma me he pintado los labios y una vez (recientemente) me puse sombra en una cola por Los Palos Grandes. Pero, alguien sacándose las cejas es algo que no había visto. No obstante, la verdad es que no es tan insólito. Difícil es pintarse las uñas de los pies.

Me dediqué a ver otras cosas; la gente, los edificios, los otros carros, al joven Telémaco dormido en el asiento trasero. El caso es que cuando volví a mirar por el retrovisor la mujer ya había terminado de sacarse las cejas. Supongo que debe haber quedado bonita, aunque en la distancia yo no pudiera apreciar la diferencia. Pero su compañera de carro sí podía y decidió demostrar su entusiasmo con un beso de piquito. Un poco cómico.

La cola no se movía y el piquito como que sí conmovió, porque seguidamente las dos mujeres se enredaron en un largo y apasionado beso. Demasiado sexual para la cola de las 7 a.m. en la Av. Victoria. Hay gente que sí sabe aprovechar su tiempo.

Anécdotas de la cola. (Comienza la serie)

March 10, 2008

Señales impersonales

En la casilla: Serendipity
Cuando titulé mi primera novela sobre mi hijo, «Un asunto personal», yo creía, yo sabía lo más importante: no hay ningún asunto personal. Debemos encontrar el vínculo entre nosotros mismos, nuestro ‘asunto personal’ y la sociedad.

Kenzaburo Oé

Esta bitácora comenzó con un cuento, fragmentos de Litio, un texto ajeno (y cercano) sobre Pi y una nota sobre el tema de la dignidad (perdida en Blogger). Eran textos impersonales para un lector casual. Tenían como motivo asuntos personales para las personas que me conocen muy bien.

Me siento cómoda con esa manera de comunicarme, distante cuando escribo sobre cosas que me afectan muy directamente, reservada incluso cuando publico mis asuntos personales. Esa intimidad impersonal era algo que me hacía sentir en mi espacio cuando escribía en esta bitácora. Escribía en mi propio tono sin concesiones al contexto. Esa independencia fue afectada con la llegada a la conversación de gente con quien compartía intereses pero no una historia privada. Creo que logré un balance durante un buen tiempo, explorando vínculos entre los intereses de los otros y mis asuntos personales. A mí regreso a Venezuela, se volvió difícil mantener ese equilibrio. Quizás tenga que ver con el síndrome de los repatriados.

Hoy es 10 de marzo. No podía dejarlo pasar sin una señal.

March 7, 2008

La normalidad no es buena para la ficción

En la casilla: Serendipity

Nunca me simpatizaron las teorías del artista genio o raro. Me gustan algunos los escritores “raros”, pero no su canonización. Me gustan Ramos Sucre y Rimbaud. Mariño Palacio y Macedonio Fernández. La cuenta de los no-raros es más extensa: T.S. Elliot era contador y William Carlos William era médico. Cortázar era un burócrata. Thomas Mann era simplemente rico. (Insisto en que no se debe tener cómo escritor favorito a alguien que aún está vivo. Aunque por ahí tengo mis excepciones). En cualquier caso, es evidente que se puede escribir literatura teniendo una vida convencional.

Así que las clases, las investigaciones, la política y esa cosa tan desagradable de intentar hacer negocios lucrativos no es una excusa para no escribir. Sólo tener que levantarme temprano para llevar a Telémaco a la escuela me excusa de no haber terminado la serie de los niños crueles, o la serie del vía crucis. (Escribo de noche, preferiblemente. Con un trago a la mano. Con música. Parece un estilo de vida poco compatible con un niño en edad pre-escolar). En cambio, no hay excusa para no seguir colgando rulemanes. Para no dedicarle el tiempo y el esfuerzo necesario a los modelos para armar y a los juegos con el logos.

Tendremos que corregir esta situación de normalidad y no-escritura. Retomaré las ficciones y, de repente, una noche de estas consiga una heftpistole de hermosura maligna. (Un camarada necesita ayuda. Vamos).

January 6, 2008

Canción de amor de una joven loca

 
I shut my eyes and all the world drops dead; I lift my lids and all is born again. (I think I made you up inside my head.) The stars go waltzing out in blue and red, And arbitrary blackness gallops in: I shut my eyes and all the world drops dead. I dreamed that you bewitched me into bed And sung me moon-struck, kissed me quite insane. (I think I made you up inside my head.) God topples from the sky, hell’s fires fade: Exit seraphim and Satan’s men: I shut my eyes and all the world drops dead. I fancied you’d return the way you said, But I grow old and I forget your name. (I think I made you up inside my head.) I should have loved a thunderbird instead; At least when spring comes they roar back again. I shut my eyes and all the world drops dead. (I think I made you up inside my head.)

Desde hace tres noches, leo poemas de Sylvia Plath antes de dormir. Nunca antes había leído sus poemas (supongo que habré leído alguno suelto, pero no lo recuerdo con precisión). Lo cierto es que el melodrama que rodea el relato de su suicidio y cierto culto feminista en torno a su nombre me espantaron como lectora.

Un trivia-test logró que me pusiera a leer poemas de Sylvia Plath. Entre muchos, me encontré con este. I think I made you up inside my head. Eso es lo que decimos (en silencio, para nosotras mismas) todas las mujeres, de nuestros pequeños amantes. Digo pequeños pensando en que los hombres nunca pierden esa condición de niños. Sólo son hombres cuando los acabamos de encontrar, cuando apenas comenzamos a conocerlos y nos enamoramos. Eso dura hasta el primer orgasmo. Si acaso.

“Yo soy un niño muy hombre”, suele decir el hombre que viene en este momento a interrumpir mi escritura. Viene muerto de la risa a invitarme a bailar funk, a reírme con él porque “es un gordo muy loco, muy cómico” ese cuya voz sale del sistema de sonido del laptop nuevo que me regaló el Highlander. Estoy de acuerdo en que es “muy loco, muy cómico” es Lo mejor de Mano Negra, y no sé porqué suena a gordo la voz de Manu Chao. Bailamos.

Y regreso a terminar de escribir el primer rulemán de 2008.

July 13, 2007

Derrama baba sobre la ciudad adrenalina desalmada

22754 kilómetros yendo a ninguna parte. Sentada en una habitación mal iluminada, muy apropiada para acelerar la llegada precoz de la presbicia. Para aceptar que debo superar el síndrome de Peter Pan. Ya es hora de transar, de lo contrario nunca ganaras tu primer millón de dólares y nunca tendrás el soñado ph en Altamira con vista a Sabas Nieves.

A los cuatro días, un corte profundo de navaja en el caucho trasero derecho. Sin poder pensar otra razón que la envidia por el carro nuevo ajeno. Con el paso de los meses, dos choques, en la madrugada. Accidentalmente, creo, la prisa por salir en la mañana o algunos tragos de más al llegar en la noche, los puestos demasiado estrechos, los carros mal estacionados porque no hay lugar suficiente para maniobrar y hacerlo bien, la puta mala suerte.

Hace 40 minutos fui a guardar unas cosas en la maleta del carro. A la vista un rayón a todo lo largo del lado derecho. Mala suerte. Otra vez me rayaron el carro. Otra vez la compañía de seguros, otra vez la cita en el Taller Los Gallos. Resignada (sentimiento ya familiar) doy la vuelta para acomodar las carpetas con las monografías de los alumnos que han quedado regadas en el piso del carro, del lado izquierdo. El lado que está pegado a la pared, donde es imposible que alguien lo raye accidentalmente al tratar de salir del estacionamiento lleno y desordenado. El rayón de punta a punta, idéntico al de su compañero del lado derecho.

¡Coño de su madre! Aquí no hay accidentes. Aquí nada pasa por casualidad. Aquí estamos jodidos todos por diseño del sistema. Al menos ayer no me dijeron que estaba botada de mi trabajo porque aunque “profesionalmente no tenemos NADA que objetarte, políticamente no estas comprometida con el proceso y eres hasta ingenua en tus análisis políticos” como le dijeron a una conocida.

Exceso de hijos de puta sueltos en este país. Desconectados unos de otros, pero jodiendo igual.


En un país de mudos se escucha un gran silencio, 
no se percibe 
que algo va pasar se esconde
lo sublime detrás de un nuevo engendro que derrama baba
sobre la ciudad adrenalina desalmada
abre grietas ondas, nada recicla esta concepción, 
el choque no se puede evitar.
Está tan contenido que se hace invisible
 y el agua hirviendo 
bajo de tu hogar,
 jadea de alegría apenas huele
sangre y uno se conforma con alucinar. 
Muy lejos del mar, se enciende otra sal 
y crece en sus ojos 
como un destello que no te deja dormir no 
hambre de perro fiero 
oliendo tu dulzura y cuando está caliente 
muerde la yugular, 
mata porque quiere morir pero no sabe como, 
no quiere ser feliz 
ni quiere descansar mira a donde dejas la basura, 
que el amor explota,
 nadie esta a salvo de la locura, perro amor te toca. 
Tan lejos no esta, se puede acercar
y lleva en sus ojos, seas de un tiempo que pronto 
esta por venir. 
Perro caliente no deja nada, el amor explota,
perro sin asco perro con bolas, el amor explota, 
acorralado te echa balas, 
perro amor explota. 
El amor ciego no
se controla, pero amor explota, perro amor explota, 
muerde, 
muerde,
 muerde, muerde la yugular

(Bersuit Vergarabat. Perro amor explota. Amores Perros).

July 5, 2007

Leo tu bitácora, luego pienso

En la casilla: Serendipity

No creo que logremos erradicar los memes de la cultura blogger. Hace poco me confesé en ocho citas y unos meses atrás les puse mi banda sonora. Ahora se trata de un meme-premio.

Reste@dos recibe el premio de los cinco blogs que me hacen pensar de parte de K-minos. Lo aprecio porque el tema político ha sido motivo de encuentros y desencuentros entre Kira y yo.

¿Quiénes son los cinco a quienes les doy el premio? Podría poner a cinco cualquiera de mi Bloglines (Aprovecho la ocasión para poner como públicos todos los que tenía marcados como privados porque su temática no tenía ni siquiera una remota relación con los mundos posibles en la ficción, que se supone que es de lo que venía a hablar yo aquí. Podría también agregar varias bitácoras más o menos literarias que solía leer y he dejado por falta de tiempo). Podría premiar a las cinco bitácoras de los más panas. Las cinco de aquellos con quienes quiero quedar bien por alguna razón interesada. Las cinco más populares, a ver que se me pega. Podría (de hecho lo hice) ponerme a hacer una selección seria y elegir a las cinco que quiero destacar porque ponen mis neuronas en eufórica sinapsis.

Pero, no me da la gana de publicar una lista así.

Es que la idea de este meme, me recuerda aquel slogan: Permítanos pensar por usted.

Y no es así. Yo pienso solita y no necesito leer ninguna bitácora para pensar. Estoy segura de que a todos ustedes les pasa lo mismo. A los ya premiados y a aquellos que aún esperan por su premio.

No es para pensar que leemos las bitácoras de los otros. Es para ponernos a conversar con otra gente. Para disfrutar la escritura de alguien talentoso. Para reírnos con un humor particular. Para reconstruir nuestra identidad en la confrontación con los otros. Para reafirmar que hay gente afín que anda por allí.

Paso. No juego en esta ronda.

May 17, 2007

Ciudades posibles

Hace unos instantes, atravesaba la calle, a toda prisa, y brincaba entre el barro, a través del caos movedizo en el cual la muerte llega al galope por todas partes a la vez, en un movimiento brusco, mi aureola ha resbalado de mi cabeza y caído al fango de la calzada. No he tenido valor para recogerla. […] Heme, pues aquí, tal como me ves, enteramente igual a ti.

Charles Baudelaire. La pérdida del halo. Pequeños poemas en prosa.

Soy un efímero y no por demás descontento ciudadano de una metrópolis que se supone moderna porque todo gusto conocido se eludió en el mobiliario y en el exterior de las casas tanto como en el trazado de la ciudad.

Arthur Rimbaud. Ciudad. Las Iluminaciones.

Cada día tengo ocasión de llegar a una ciudad posible, conocida, inusitada. Siempre convocada por mi pensamiento. Siempre de otros, desconocidos, afines. Las encrucijadas surgen inesperadamente, enriqueciendo mis mapas, colocando los hitos unos pasos más allá, sorprendiéndome con conexiones que aparecen lúdicas, proponiéndome nuevas rutas.

No leo blasfemias en mis ciudades posibles. Lápidas, oratorios, coros, escrituras, pretextos. Las ruinas y las gramáticas ofrecidas en armisticio. Los silencios, mudos dicen. Voces prodigas me acompañan en el parto, entre las sombras, tal como entre la claridad, siempre palabras como refugios. Aunque quienes buscan, no siempre puedan verlas y, algunas veces, teniéndolas adentro las olviden.

Hay señales en las calles. Quizás puedan parecer señales ambiguas. Por siglos, las ciudades han impuesto castigos para segregar las diferencias; la experiencia de la marginalidad se volvió común. Ahora las ciudades sólidas se evaporan en el aire. Las ciudades virtuales se construyen sobre las memorias. Y lo distinto se torna vínculo. No aceptamos ser desahuciados. Sobrevivimos. Nos empeñamos en la esperanza de no tener que mentir. Las ciudades imposibles donde los raros pudieran ser felices, se vuelven ciudades posibles, densamente habitadas.

Es en nuestras palabras donde realmente estamos obligados a reconocernos. Aunque la discusión sea difícil y el monólogo estéril. Quizás podamos abrazarnos. Y, entonces, desde los cuerpos, reiniciar el diálogo. Evitar perdernos en la ciudad de los espejos, en el bosque de las ficciones, en la biblioteca de las intuiciones. Sabemos que tender hilos puede ser útil entre los laberintos de las ciudades, incluso en las fantásticas ciudades imposibles. Así que venimos tendiendo hilos a través de textos. Construyendo mundos posibles. Mecanos. Juguetes para armar. Puerta abierta a la imaginación de niños encerrados tras rejas de seguridad, niños para quienes está prohibido jugar en las peligrosas aceras, en las hostiles calles.

En mi ciudad—la de pobres corazones—están construyendo muros protectores, artísticos, para impedir que la inclemencia de balas y piedras nos impida transitar por el subterráneo. En mi ciudad—la virtual—, las verdades, los panas, los rituales, las mitologías, la Joda y el Libro de Manuel. Credos sin manifiestos.

Notas previas

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