Rulemanes para Telémaco

July 30, 2008

Caracas Notebook

En la casilla: A través de espejos
 
poem of the injustice borne with homelessness errantry tags on suitcases folded legs, a bed for desk País portátil returned / wearing emptiness
              Guillermo Parra    

Ya no hay arinchini en el menú. Tampoco cerveza Stout. Otro sitio con pasado, en dónde aún veo con frecuencia a cineastas, narradores o poetas que eran reconocidos y populares en el medio cultural hace 20 años; no sé si por casualidad, ahora funcionarios de la cultura oficial. El sitio de encuentro no tiene ya el nombre (¿elegante?) de Café Margana, sino un nombre en francés que subraya la falta de gusto. Un nombre que va bien con tratar de disimular la molestia que produce el olor a basura que comienza a descomponerse, ese olor que se ha vuelto característico de los sótanos de Centro Plaza y que comienza a sentirse en los ascensores y en la planta baja.

Por razones de ubicación, a pesar del olor a decadencia, Café Margana sigue siendo un sitio conveniente para encontrarse con amigos a conversar.

En esta ocasión, el sitio se presta para que conversemos sobre ese amor (difícil de comprender para la mayoría) que ambos sentimos por Caracas. Ese amor que hace que nuestro lugar de encuentro haya sido el CSI o el Centro Plaza, no algún café en Boston o en Ann Arbor.

Ha sido en Caracas donde hemos compartido nuestra común admiración por Rafael Cadenas. Nuestras coincidencias con Bolaño. Nuestro interés por la narrativa y la poesía venezolana. En esta ocasión, Guillermo me cuenta de su lectura de El Bonche de Renato Rodríguez. Yo lo tiento a leer Los alegres desahuciados. Leímos versiones en inglés de los poemas de Ramos Sucre. Prometí hacer una. Segunda vez que lo prometo. Hablamos de nuestro compromiso con este país, y del hastío que va dejando.

Ahora tengo para releer Caracas Notebook, cuaderno de arraigo en el país perdido que me acompañará en mi próxima mudanza. No sé adónde. (También compartimos la afinidad con los beatnik).

Hay un montón de cosas pasándonos en la vida, mientras hablamos.

3 Piolines »

URI para referencias: http://rulemanes.blogsome.com/2008/07/30/caracas-notebook/trackback/

  1. Qué cómico, yo fui al Centro Plaza y me dio idéntica impresión, sobre el olor. Pobre tipo, el que tiene un restorán chino cerca de las escaleras, sabes, ese restorán chino típico caraqueño decorado con palmeras llamado “algo Palace” y sirve almuerzos criollos aparte de las lumpias, al lado del olor a fétido.
    -El Centro Plaza parece París -le comenté a un amigo.
    -Cómo así, París -me preguntó con un acento bogotano raro.
    -Es idéntico a París. Eso sí, el París de la entreguerra, digo, el de 1920, con el excremento en las aceras. Sólo falta que la gente lance bacinillas desde los pisos superiores…
    Así que no vamos tan mal, poco a poco…

    Comment por Vicente — August 18, 2008 @ 5:23 am

  2. ¿Te acuerdas de la gangrena, Vicente? Creo que mencionas esa canción en Caracas cruzada.

    El olor a basura descomponiéndose es real y persistente. No me sorprende que también lo sientas.

    De repente del olor fétido, nacerá una vanguardia sub-desarrollada. Alguien escribirá Caracas era una fiesta… tuki.

    Seguro que cuando me termine de cansar del olor, me iré al primer primer mundo y tal como tú tendré un “exciting job” como barperson (aprendiendo a usar lenguaje no-sexista), tourist guide, nanny, etc.

    I got two bachelors, one master and one PhD, so I’m qualified for those exciting jobs. En las noches escribiré sobre niños crueles, sobre el vía crucis. Y escribiré cartas de amor.

    Ps. Los Gusanos fueron mi grupo favorito en el paso de los ’80s a los ’90s. Más que DP, más que Sentimiento.

    Comment por Iria — August 18, 2008 @ 3:09 pm

  3. Sí, Los Gusanos salen en Caracas cruzada, cómo no…
    Qué te puedo decir. Siempre soñé con trabajar en la UCV, pero tú más que nadie sabes cómo está eso. Así que cualquier proyecto, así sea de descargador de camiones, que me permita financiar mis escapadas literarias, será bienvenido.
    No que uno se desentienda de las cosas. Dentro de todo, trato de contribuir en lo que puedo, así sea desde este pequeño feudo. Eso fue lo que me enseñaron. Lo que pasa es que uno no termina de irse nunca (o al menos eso me pasa a mí). Y cuando regreso a Caracas, y la veo cada vez más al borde de la muerte, pues te da cosita. Una vaina es visitar el Cairo o Marrakech y reflexionar tipo, “esta gente sí está jodida, nada funciona”, y otra visitar tu ciudad, la que amaste, con la que compartiste, y verla convertida en un estacionamiento y un cementerio de valores.
    En fin, discutiremos cuando te vea, algún día… Como me embarcaste en la Mamarracho’s party… Será en otra ocasión.
    Saludos,
    V.

    Comment por Vicente — August 19, 2008 @ 3:07 am

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