Rulemanes para Telémaco

March 7, 2008

La normalidad no es buena para la ficción

En la casilla: Serendipity

Nunca me simpatizaron las teorías del artista genio o raro. Me gustan algunos los escritores “raros”, pero no su canonización. Me gustan Ramos Sucre y Rimbaud. Mariño Palacio y Macedonio Fernández. La cuenta de los no-raros es más extensa: T.S. Elliot era contador y William Carlos William era médico. Cortázar era un burócrata. Thomas Mann era simplemente rico. (Insisto en que no se debe tener cómo escritor favorito a alguien que aún está vivo. Aunque por ahí tengo mis excepciones). En cualquier caso, es evidente que se puede escribir literatura teniendo una vida convencional.

Así que las clases, las investigaciones, la política y esa cosa tan desagradable de intentar hacer negocios lucrativos no es una excusa para no escribir. Sólo tener que levantarme temprano para llevar a Telémaco a la escuela me excusa de no haber terminado la serie de los niños crueles, o la serie del vía crucis. (Escribo de noche, preferiblemente. Con un trago a la mano. Con música. Parece un estilo de vida poco compatible con un niño en edad pre-escolar). En cambio, no hay excusa para no seguir colgando rulemanes. Para no dedicarle el tiempo y el esfuerzo necesario a los modelos para armar y a los juegos con el logos.

Tendremos que corregir esta situación de normalidad y no-escritura. Retomaré las ficciones y, de repente, una noche de estas consiga una heftpistole de hermosura maligna. (Un camarada necesita ayuda. Vamos).

3 Piolines »

URI para referencias: http://rulemanes.blogsome.com/2008/03/07/la-normalidad-no-es-buena-para-la-ficcion/trackback/

  1. Hmm, no sé. Si bien es cierto que no se puede hablar de generalidades, también es cierto que conceptos como “normal” son etiquetas vacías, que sólo existen en contraposición a lo que sociedad juzga como “raro” (toda la tesis de Foucault, digamos).
    En ese sentido, entiendo y comparto tu crítica sobre lo ridículo de creerse “raro” o “dárselas de raro” (o excéntrico) porque la persona se cree “escritor” o “artista”. Son poses ridículas, como creer que reventar cosas y emborracharse te hace mejor músico rock.
    Para mí el problema no está ahí, ya que creo que el problema de lo “normal” o la “rareza” no debe venir planteado en esos términos. Sin embargo, la relación entre lo “normal” y lo “artístico” es algo que me parece innegable, fuente de creatividad absoluta. Me explico. Muchas de las representaciones artísticas que más me gustan vienen de personas que critican a la sociedad y sus valores e intentan empujar las barreras de lo permitido. Claro que es sólo una forma de hacer arte, pero para mí es una forma fundamental y contestataria que disfruto mucho.
    Entonces, no creo que alguien “dentro” de lo “normal” (del día a día), pueda tener la distancia suficiente para producir algo de envergadura. Un Baudelaire borracho y fumón reaccionando contra la sociedad conservadora francesa es lo que produjo “las flores del mal”, me cuesta creer que un Baudelaire con un trabajo 9 a 5 pudiese alienarse de tal manera para escribir eso.
    No sé cómo funciona. No creo que haya generalidades. Pero personalmente, me dan más ganas de escribir, y produzco cosas más decentes, cuando estoy en el hueco, con poca plata y sin trabajo. Cuando trabajo y pago mis cuentas me siento un poco aburguesado, le agarro el gustico a la cosa y lo critico menos. Pero son cuestiones de método personal: Al obligarme a concentrarme sólo en la escritura (porque no tengo trabajo), me lo tomo en serio, me obligo a escribir o renunciar a la idea por completo y buscarme un trabajo. Así funciona en mí, las medias tintas me convierten en improductivo y me siento mal cuando tengo que perder mi tiempo ganándome el pan. No le veo sentido a perder mi vida ganándomela. Pero no soy predicador, es una experiencia personal que no debe ser seguida por nadie.
    Saludos…

    Comment por Moebius — March 9, 2008 @ 8:51 am

  2. Lo del “hueco” es cierto. Al menos en mi experiencia. La mejor escritura sale del desasosiego, del borde del desespero. Eso pasa cuando realmente no estás encajando. Puede ser falta de dinero, de reconocimiento. Depresión. El hecho es que cuando estás en el hueco, la escritura se vuelve como una especie de seguro de vida. Escribes mucho, intensamente, con dedicación. Porque es lo único que tiene sentido.

    Pero, supongo que dentro de cierta normalidad también se puede experimentar esa sensación de no-encajar. Si no resultaría difícil explicarse a un Thomas Mann escribiendo Muerte en Venecia o Doktor Faustus. Pensemos, en Oscar Wilde, por ejemplo, que ya era magnífico en el éxito antes de la cárcel. Seguro que si nos ponemos a buscar, encontraremos que cosas más terribles que Las Flores del Mal han sido escritas por gente a la cual le iba bien en términos convencionales. El hueco es invisible en algunos. (Pero apuesto a que está allí).

    No me gustan los bien adaptados, porque no me gusta el sistema. Pero, por razones de sobrevivencia elijo jugar en el sistema. Aunque el hueco siga ahí, en medio de la normalidad.

    (Por cierto, compartimos a Moebius, entre muchos heterónimos.)

    Comment por Iria — March 9, 2008 @ 4:36 pm

  3. Repensando la cosa y leyendo tu comentario, creo que podríamos circunscribir “el hueco” en torno a lo que Baudelaire (ya que estamos tan franceses, mea culpa) llamaba el “spleen”. Es algo en ese sentido lo que vendría siendo la gasolina creativa. Igualmente, la gente que mencionamos (a los cuales podríamos agregar a Proust, por ejemplo), no era tampoco completamente “normal”: Estoy seguro de que Mann o Wilde deberían estar considerados unos locos o unos traga-libros intelectualoides en el mejor de los casos. Pero si a esto contraponemos un “K” normalón que trabaja en una oficina y que no ve problema alguno en el sistema o en su vida, creo que vemos más o menos de dónde viene ese “hueco-spleen” para escribir.

    Personalmente, me encuentro en una etapa de amor-odio con aquello que mencionas de sobrevivir en el margen derrideano del sistema. Supongo que tú, que me llevas unos años y tienes un chamo, llevas ventaja. Ya veré dónde me encuentro sobreviviendo.

    P.S.: Sobre los homónimos, soy Moebius77, ya que tú formas parte de los otros 76 carajos antes que yo que se les ocurrió tan original nombre. Ni modo. Números con eso, pues. Saludos.

    Comment por Moebius77 — March 11, 2008 @ 11:31 am

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