Rulemanes para Telémaco

March 10, 2008

Señales impersonales

En la casilla: Serendipity
Cuando titulé mi primera novela sobre mi hijo, «Un asunto personal», yo creía, yo sabía lo más importante: no hay ningún asunto personal. Debemos encontrar el vínculo entre nosotros mismos, nuestro ‘asunto personal’ y la sociedad.

Kenzaburo Oé

Esta bitácora comenzó con un cuento, fragmentos de Litio, un texto ajeno (y cercano) sobre Pi y una nota sobre el tema de la dignidad (perdida en Blogger). Eran textos impersonales para un lector casual. Tenían como motivo asuntos personales para las personas que me conocen muy bien.

Me siento cómoda con esa manera de comunicarme, distante cuando escribo sobre cosas que me afectan muy directamente, reservada incluso cuando publico mis asuntos personales. Esa intimidad impersonal era algo que me hacía sentir en mi espacio cuando escribía en esta bitácora. Escribía en mi propio tono sin concesiones al contexto. Esa independencia fue afectada con la llegada a la conversación de gente con quien compartía intereses pero no una historia privada. Creo que logré un balance durante un buen tiempo, explorando vínculos entre los intereses de los otros y mis asuntos personales. A mí regreso a Venezuela, se volvió difícil mantener ese equilibrio. Quizás tenga que ver con el síndrome de los repatriados.

Hoy es 10 de marzo. No podía dejarlo pasar sin una señal.

March 9, 2008

Los Simpsons, sitcom & documento cultural

En la casilla: Modelos para armar

Este es el tipo de cosas que se convierten en memes en la blogosfera. Ya lo veremos suceder en este gráfico de Technorati.

*Notas que contienen "Henry Keazor" en los últimos 30 días.
Technorati Chart
Simpsons Fan Club

Dentro de la programación de un festival sobre literatura en Colonia, dedicaron un foro a Los Simpsons. Henry Keazor, historiador del arte interesado en las intersecciones entre los mass media y la pintura, la literatura o la música, justificó el asunto dándole status artístico a la serie creada por Matt Groening para la cadena Fox.

Me entero del asunto vía una nota en Papel en blanco, en la cual Juliana Boersner plantea la interrogante ‘Los Simpson’, ¿una obra literaria? Ya tiene varias respuestas, de apocalípticos e integrados (más integrados, diría yo).

Reproduzco aquí mi comentario (con unas pocas modificaciones):

Tendría que leer el artículo original de Keazor (*Ya me enteré de que la noticia 
sale de una declaración casual a los periodistas que cubrían el evento, 
aunque Keazor efectivamente ha escrito algunos artículos sobre el tema*) 
para poder rebatir sus argumentos, pero tal como lo planteas
 no veo mucha posibilidad de extender la discusión. 
Los Simpsons no son una obra literaria.

Lo literario es una forma de expresión basada fundamentalmente en el lenguaje verbal. 
La materia de expresión usada en Los Simpsons es el lenguaje audiovisual. 
Dudo que si leyera el guión de Los Simpsons tuviera una experiencia estética. 

Los Simpsons no es exactamente un comic sino más propiamente un sitcom animado 
(un género típico de la TV), como tal es un descendiente industrial (y electrónico)
 de la familia del drama, no de la narrativa.

Cierto, Los Simpsons es un producto cultural que comunica muy bien algunos rasgos relevantes 
de la working class gringa. Eso lo hace un texto interesante. 
Su uso de la ironía lo hace placentero para quienes gozamos la ironía. 
Su uso de la meta-ficción lo hace más interesante aún (al menos para mí, 
que tengo pasión por lo meta-ficcional).

¿Es Los Simpsons una obra artística? Esa es otra pregunta. 
Con esa sí habría bastante que discutir. 
Y no me estoy refiriendo a un juicio de valor sobre su calidad 
sino más bien a sí posee una intencionalidad estética autónoma

A ver si lo discutimos, que de lo trivial puede salir algo que nos ponga a debatir sobre estética. No sería la primera vez.

IPSimpson Esa soy yo, convertida en un personaje de esta obra maestra de la literatura universal o del sitcom más exitoso del tránsito del siglo XX al siglo XXI (como ustedes lo quieran calificar)

March 7, 2008

La normalidad no es buena para la ficción

En la casilla: Serendipity

Nunca me simpatizaron las teorías del artista genio o raro. Me gustan algunos los escritores “raros”, pero no su canonización. Me gustan Ramos Sucre y Rimbaud. Mariño Palacio y Macedonio Fernández. La cuenta de los no-raros es más extensa: T.S. Elliot era contador y William Carlos William era médico. Cortázar era un burócrata. Thomas Mann era simplemente rico. (Insisto en que no se debe tener cómo escritor favorito a alguien que aún está vivo. Aunque por ahí tengo mis excepciones). En cualquier caso, es evidente que se puede escribir literatura teniendo una vida convencional.

Así que las clases, las investigaciones, la política y esa cosa tan desagradable de intentar hacer negocios lucrativos no es una excusa para no escribir. Sólo tener que levantarme temprano para llevar a Telémaco a la escuela me excusa de no haber terminado la serie de los niños crueles, o la serie del vía crucis. (Escribo de noche, preferiblemente. Con un trago a la mano. Con música. Parece un estilo de vida poco compatible con un niño en edad pre-escolar). En cambio, no hay excusa para no seguir colgando rulemanes. Para no dedicarle el tiempo y el esfuerzo necesario a los modelos para armar y a los juegos con el logos.

Tendremos que corregir esta situación de normalidad y no-escritura. Retomaré las ficciones y, de repente, una noche de estas consiga una heftpistole de hermosura maligna. (Un camarada necesita ayuda. Vamos).

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