De un viaje que este país hizo por Sabana Grande
Vamos en un autobús por Sabana Grande. Agobiados por el tráfico y el calor. Enredados en una historia épica del país de los libertadores, de los hombres a caballo y de quienes se dicen revolucionarios de puro pusilánimes que son, incapaces de reconocer que les importa mierda el destino de la nación y la gloria. Que quisieran bajarse del autobús. Total, Sabana Grande era un sitio para tomar cervezas, no para hacer revoluciones.
Acompañé a Andrés Barazarte en su viaje cuando tenía 10 años. Mi hermana estaba en el bachillerato y País Portátil era lectura obligatoria. Yo lo leí porque en esa época leía todos los libros que había en la casa. Me aburrían los relatos de los mayores de la familia Barazarte. Yo iba en el autobús por la ciudad. Sabiendo ya que no tenía sentido llevar municiones en maletines. Mejor llevar panfletos. Mucho mejor llevar novelas.
En la UCV, tuve a Adriano como profesor. Escritura y Comunicación (nombre mentiroso) se llamaba la electiva que tomé con él. Leíamos textos no muy populares. Fragmentos del Libro de los Muertos. El cantar de Gilgamesh, la clase que más recuerdo. Adriano divagaba, tratando de levantarse alguna poetisa. Poetisa era cualquier estudiante veinteañera, mejor si era bonita, pero en realidad ser mujer y ser joven bastaba para obtener el dudoso título de poetisa. Divagaba con su voz borracha, a las 10 de la mañana. Una mañana con demasiado vino corriendo por las venas, se presentó en el salón cuando ya nos íbamos y dio la clase de Gilgamesh. Siempre había creído que improvisaba sus clases. Esa mañana supe que las tenía preparadas. Se las sabía de memoria. Podía repetirlas de un tirón, de manera idéntica. La clase de Gilgamesh ya la había dado dos o tres semanas antes. Palabra por palabra. Y nadie se atrevió a decirle: poeta, esta clase ya la dio. Porque era Adriano.
Tres que se han ido. Hace unos meses se fue Sanoja en guayabera. Algunos años atrás, el poeta Daza Guevara. Acaba de irse Adriano González León. Nos deja en su País Portátil.
* Adiós, Adriano
Ciberescrituras: Un trago en tu honor
Biombos de agua: A una generación de agujeros
Código de barra: Mi sombra no bebe
Raul Vacas: La iguana ebria
Nos vimos en el asfalto…







