El hombre rana no se robó la pierna de Pedro
- ¿Qué te pareció, Román? ¿Te gustó? - Me gustó. Es conmovedora. - ¿No sabes quien te habla? - No. No te veo. Está muy oscuro aquí. - Es Edmundo Aray.
Supongo que a Edmundo Aray también le gustó. De verdad estaba oscura la sala del Centro Plaza y no me quedé a escuchar la conversación ajena. Me estaban esperando las cervezas en el café Margana, un sitio que desapareció con el siglo XXI, pero l@s amig@s insisten en seguir llamando así al sitio que está ahora en su lugar. Es que la gente no acepta que le cambien los nombres a las cosas que conoció de siempre.
A mí me gustó la película. Me pareció bien hecha, forma y trama articuladas. No me conmovió. No creo que sea una película conmovedora. No explota la emotividad, a pesar de que sea la mirada de los niños sobre las situaciones de angustia que vive la familia. Es una película que espera al espectador-intérprete. No sé si sean muchos quienes se animen a ese rol tan arriesgado en estos días de poca crítica.
La película empieza con un video de las fiestas de Carnavales. De allí que no deba sorprendernos que haya tanta gente disfrazada. Vemos al hombre rana metiéndose de cabeza en los pipotes, cochecitos cargados de pistolas, la Señorita Mayonesa conduciendo su Volkswagen, flacuchentos con uniforme de beisbol, militares “de los nuestros“.
También es una película que reconoce la cultura de la imagen sesentosa. Los comerciales de TV, tan modernos. Los documentales militares tan fachos y nacionalistas, tan de cazadores. El documental del gringo sobre las heroicas FALN, a cuyos combatientes sólo vemos hablándole a la cámara y caminando por el monte. El comando de las FALN va caminando para encontrarse con el otro frente, presumen que cuando se encuentren habrá que hablar menos de Marx & Lenin y más de Bolívar; no vemos ese encuentro en la película, pero igual nos sabemos la historia.
Fíjense en la foto. Identifiquen el disfraz más pop. A mí me parece que el mejor es el guerrillero heroico, con su boina y la sombra que le cae en la cara. Sí, el que se comía las sardinas, escondido por el monte. “Usted me ha delatado”. El que le dará miedo a la niña.
En la cárcel, por supuesto, también hay miedo. Hay tortura. Pero, esa no es la única causa del miedo. Hay un tribunal disciplinario. Hay delatores. Hay jerarquías. Tu hermano, camarada, puede ser tu asesino. La parte buena es que dejan que comas naranjas. Y uno se hace el loco.
O se hace el frívolo, el pop, el lúdico. Como las chicas tan maquilladitas en la tienda, señoritas mayonesa, en serie. Al fondo suena Hasta siempre comandante. ¿Será casualidad que entre tantas canciones de la época hayan elegido precisamente la canción de la despedida del Ché Comandante de Cuba? La que oculta el tribunal disciplinario, la traición, la sentencia del burócrata que mandó a la gloria (y a la muerte) al guerrillero heroico. No puede ser casualidad que hayan elegido una versión punk. ¿Porque cómo puede mi generación reconstruir el mito del chico de los afiches, del hombre nuevo, con piezas del Presidente del Banco Nacional, con el responsable de tantos fusilamientos? Hay que pedir ayuda al anacronismo punk (anacronismo en 1966 y en 2006, cuando se hizo Postales de Leningrado) para seguir alimentando el mito de la rebeldía y del anti-autoritarismo. Para no tener miedo a las ratas.
¿Una película oficialista? “Niños, no hagan eso, que militar no piensa”. ¿Quién se robaría la pierna de Pedro? La pierna que Teo y su abuela prepararon, no para comérsela, sino para que se viera bien bonita. ¿Una película oficialista? “Niños, no hagan eso, que militar no piensa”. Lo lograste, Teo. Pasaste con la bicicleta por el puente y no se notó tanto que tenías miedo. Lo lograste niña sin nombre. Los policías que subieron al autobús no te vieron. Eres invisible.
Este es el plan:
Vean Postales de Leningrado. No tengan miedo. Vamos a volvernos invisibles.








Ja!
Bonito guiño. Me encantan estas trincheras que no niegan la realidad para jugarla a su antojo.
Comment por LuisCarlos — September 20, 2007 @ 11:59 am
y qué me dices del hombre rana que busca el mar con su niña en pleno desierto? a mi me encantó! ese es el plan, buen cine nacional!!
Comment por zinnia — September 20, 2007 @ 11:43 pm
¿Y ya viste la película? En serio, hay que ir a ver la película para aprender a hacernos invisibles frente a los policías y aprender a cruzar los puentes a toda velocidad sin tener miedos. Este sábado repartimos naranjas.
Comment por Iria — September 20, 2007 @ 11:44 pm
Sí, Zinnia, cruzar el desierto vestidos de submarinistas, ir de la mano hacia el mar del final feliz, es parte del plan.
Mientras más imágenes recuerdo, más me gusta Postales de Leningrado.
Comment por Iria — September 20, 2007 @ 11:50 pm
Ya estas incluido en el proyecto “Sesiones Dobles”, en cuanto puedas debes de publicar el post de inicio del proyecto.
Muchas gracias!
Comment por jazzman — September 24, 2007 @ 3:25 am