Rulemanes para Telémaco

July 31, 2007

El cortejo de la avioneta

Allí pasábamos las horas de la tarde escuchando discos. Giraban como nosotros. Allí nos aprendimos de memoria cada uno de los planos de Zabriskie Point. Allí estudié los gestos de Karl Marx, el chico guapo que volaba en avioneta, imitando el cortejo de las abejas.

Michelangelo Antonioni. Zabriskie Point.

Secuencia de culto en una de mi películas favoritas.

July 30, 2007

Si vas al cine a pensar

“Estaba sentado en la poceta, leyendo el periódico de la mañana, cuando vi: Éxito sueco en Cannes.”

Ingmar Bergman

Pintor de iglesia (Gunnar Olsson): ¿Por qué tiene uno siempre que hacer feliz a la gente? Podría ser una buena idea asustarlos de vez cuando.

Más miradas sobre las imágenes de Bergman:

©Inkless Media Project: Ingmar Bergman que estás en los cielos

Astrolabio: Ingmar Bergman se marchó

La selección inútil: La muerte visitó la isla de Faaro

July 28, 2007

Ella no quiso ponerme triste

“(…) there are words you will need to have. There are many of them. Many millions I think. Perhaps only three or four. Excuse me. But I am doing well today. So much better than usual. If I can give you the words you need to have, it will be a great victory. Thank you (…)”.

El joven Peter Stillman

I’m OK… I can’t imagine when we’ll be able to go back there. I don’t know if I can go back down there. I wouldn’t be surprised if we all will know, or know of, someone who was killed. I can’t even begin to think about that. I’m OK…but I think I needed to put this all down in words…for myself.

SEND E-MAIL

Recuerdo su rostro. “No, I didn’t know anybody who was there”. Ahora, pienso que ella hablaba parecido al joven Peter Stillman. Do you know that book? It’s set in New York. Es un libro de los que se leen de un tirón. Por ejemplo, empezar a leerlo a esta hora y parar únicamente para servirme un whisky. Leer hasta la última página, sin notar siquiera que ya son las cuatro de la madrugada. El relato comienza con una llamada equivocada. Todas las llamadas a mi casa son equivocadas; no le he dado ese número a nadie, nunca lo contesto; suena mucho en las mañanas. Volviendo al libro, desde el principio se anuncia un juego de dobles. “I know that I am still the puppet boy. That cannot be helped. No, no. Anymore. But sometimes I think I will at last grow up and become real”. Me habría gustado que la historia de Henry Dark, la contara el propio profesor Stillman, en el parque. Allí habría encajado la cita de Humpty Dumpty: “When I use a word, Humpty Dumpty said, in rather scornful tone, it means just I choose it to mean—neither more nor less.

Su rostro, ahora que escribo lo noto, era muy parecido al de Antonieta, alguien a quien conocí en Caracas, cuando yo aún no tenía 20 años, alguien que había perdido un hijo, como tantos. I don’t know poems by heart, I don’t know enough songs, enough prayers. I don’t know how to think about God. Creo que eso pensaba ella. No tenía palabras para contarme una historia, sólo esos ojos, mirando, allí donde la gente saltaba aquel martes. Uno a uno, saltando desde las ventanas de los pisos altos, saltando antes de que todo se cayera, antes de que todo se quemara, antes de que la muerte les estallara. Apresurando el negro, como en el pésimo corto. Ella debe haber gritado. Su voz, junto a todas las voces que gritaban desde las ventanas del hotel, desde la acera de enfrente. Las últimas voces que oyeron quienes saltaban. Sus gritos no los salvaron. Los gritos nunca sirven para un carajo. No detienen la caída desde los pisos altos. Díos mío, sálvanos, no sirve para un carajo.

Supongo que ella caminó, alejándose de allí. Daze. “Sister, if you don’t mind, there is a cloud of glass coming at us, grab my hand, lets get the hell out of here”. Ella no corrió. Somehow, she was walking down Madison, eventually making her way to Madison Square Park. No recuerda a quien intentó llamar por teléfono, mientras caminaba, alejándose. No importa; no respondió. Ahora ella vuelve. No le pregunto por el olor. Otra gente dice que recuerda el olor, como de pintura que se quema, como de asbestos. Puedo imaginarla frente a la lista, buscando el nombre de la persona amada, buscando sin querer encontrar. Treinta minutos para buscar, en una lista en orden alfabético. Con la foto en la cartera, sin mostrarla a nadie. Ella no fue la última persona que escuchó su voz. A él lo vieron bajando las escaleras del piso 55 al piso 54. Volvió a leer la lista, nombre a nombre, aunque la lista no había cambiado desde el segundo día.

Y cuando cruza George Washington Bridge, ella no puede ver. It really happened. Escombros.

Él llegaba cada mañana desde New Jersey. Tomaba el tren. Luego el ferry. Caminaba a su oficina. No era raro que la llamara por teléfono mientras hacia ese trayecto de rutina. Ella lo acompañó en ese trayecto más de una vez. No puede borrar los rostros de los desconocidos del ferry. Alguno de ellos recordará también. Alguno que no tomó el ferry a la misma hora de todos los días. A él lo vieron en el ascensor, tarareando algo de “Man of La Mancha”.

Ella vuelve, de vez en cuando. I want to feel that hurt, lessening with time but still present. Eso siente y no dice nada.


(Primer borrador. No sé si habrá un segundo borrador) Algunas frases han sido robadas de testimonios de gente que estuvo allí. Recuerdo a dos personas: la mujer con quien ¿hablamos? en dónde estuvo el World Trade Center y una compañera de estudios que entonces vivía en New York.

July 13, 2007

Derrama baba sobre la ciudad adrenalina desalmada

22754 kilómetros yendo a ninguna parte. Sentada en una habitación mal iluminada, muy apropiada para acelerar la llegada precoz de la presbicia. Para aceptar que debo superar el síndrome de Peter Pan. Ya es hora de transar, de lo contrario nunca ganaras tu primer millón de dólares y nunca tendrás el soñado ph en Altamira con vista a Sabas Nieves.

A los cuatro días, un corte profundo de navaja en el caucho trasero derecho. Sin poder pensar otra razón que la envidia por el carro nuevo ajeno. Con el paso de los meses, dos choques, en la madrugada. Accidentalmente, creo, la prisa por salir en la mañana o algunos tragos de más al llegar en la noche, los puestos demasiado estrechos, los carros mal estacionados porque no hay lugar suficiente para maniobrar y hacerlo bien, la puta mala suerte.

Hace 40 minutos fui a guardar unas cosas en la maleta del carro. A la vista un rayón a todo lo largo del lado derecho. Mala suerte. Otra vez me rayaron el carro. Otra vez la compañía de seguros, otra vez la cita en el Taller Los Gallos. Resignada (sentimiento ya familiar) doy la vuelta para acomodar las carpetas con las monografías de los alumnos que han quedado regadas en el piso del carro, del lado izquierdo. El lado que está pegado a la pared, donde es imposible que alguien lo raye accidentalmente al tratar de salir del estacionamiento lleno y desordenado. El rayón de punta a punta, idéntico al de su compañero del lado derecho.

¡Coño de su madre! Aquí no hay accidentes. Aquí nada pasa por casualidad. Aquí estamos jodidos todos por diseño del sistema. Al menos ayer no me dijeron que estaba botada de mi trabajo porque aunque “profesionalmente no tenemos NADA que objetarte, políticamente no estas comprometida con el proceso y eres hasta ingenua en tus análisis políticos” como le dijeron a una conocida.

Exceso de hijos de puta sueltos en este país. Desconectados unos de otros, pero jodiendo igual.


En un país de mudos se escucha un gran silencio, 
no se percibe 
que algo va pasar se esconde
lo sublime detrás de un nuevo engendro que derrama baba
sobre la ciudad adrenalina desalmada
abre grietas ondas, nada recicla esta concepción, 
el choque no se puede evitar.
Está tan contenido que se hace invisible
 y el agua hirviendo 
bajo de tu hogar,
 jadea de alegría apenas huele
sangre y uno se conforma con alucinar. 
Muy lejos del mar, se enciende otra sal 
y crece en sus ojos 
como un destello que no te deja dormir no 
hambre de perro fiero 
oliendo tu dulzura y cuando está caliente 
muerde la yugular, 
mata porque quiere morir pero no sabe como, 
no quiere ser feliz 
ni quiere descansar mira a donde dejas la basura, 
que el amor explota,
 nadie esta a salvo de la locura, perro amor te toca. 
Tan lejos no esta, se puede acercar
y lleva en sus ojos, seas de un tiempo que pronto 
esta por venir. 
Perro caliente no deja nada, el amor explota,
perro sin asco perro con bolas, el amor explota, 
acorralado te echa balas, 
perro amor explota. 
El amor ciego no
se controla, pero amor explota, perro amor explota, 
muerde, 
muerde,
 muerde, muerde la yugular

(Bersuit Vergarabat. Perro amor explota. Amores Perros).

July 5, 2007

Leo tu bitácora, luego pienso

En la casilla: Serendipity

No creo que logremos erradicar los memes de la cultura blogger. Hace poco me confesé en ocho citas y unos meses atrás les puse mi banda sonora. Ahora se trata de un meme-premio.

Reste@dos recibe el premio de los cinco blogs que me hacen pensar de parte de K-minos. Lo aprecio porque el tema político ha sido motivo de encuentros y desencuentros entre Kira y yo.

¿Quiénes son los cinco a quienes les doy el premio? Podría poner a cinco cualquiera de mi Bloglines (Aprovecho la ocasión para poner como públicos todos los que tenía marcados como privados porque su temática no tenía ni siquiera una remota relación con los mundos posibles en la ficción, que se supone que es de lo que venía a hablar yo aquí. Podría también agregar varias bitácoras más o menos literarias que solía leer y he dejado por falta de tiempo). Podría premiar a las cinco bitácoras de los más panas. Las cinco de aquellos con quienes quiero quedar bien por alguna razón interesada. Las cinco más populares, a ver que se me pega. Podría (de hecho lo hice) ponerme a hacer una selección seria y elegir a las cinco que quiero destacar porque ponen mis neuronas en eufórica sinapsis.

Pero, no me da la gana de publicar una lista así.

Es que la idea de este meme, me recuerda aquel slogan: Permítanos pensar por usted.

Y no es así. Yo pienso solita y no necesito leer ninguna bitácora para pensar. Estoy segura de que a todos ustedes les pasa lo mismo. A los ya premiados y a aquellos que aún esperan por su premio.

No es para pensar que leemos las bitácoras de los otros. Es para ponernos a conversar con otra gente. Para disfrutar la escritura de alguien talentoso. Para reírnos con un humor particular. Para reconstruir nuestra identidad en la confrontación con los otros. Para reafirmar que hay gente afín que anda por allí.

Paso. No juego en esta ronda.

Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Jay of onefinejay.com