Rulemanes para Telémaco

May 17, 2007

Ciudades posibles

Hace unos instantes, atravesaba la calle, a toda prisa, y brincaba entre el barro, a través del caos movedizo en el cual la muerte llega al galope por todas partes a la vez, en un movimiento brusco, mi aureola ha resbalado de mi cabeza y caído al fango de la calzada. No he tenido valor para recogerla. […] Heme, pues aquí, tal como me ves, enteramente igual a ti.

Charles Baudelaire. La pérdida del halo. Pequeños poemas en prosa.

Soy un efímero y no por demás descontento ciudadano de una metrópolis que se supone moderna porque todo gusto conocido se eludió en el mobiliario y en el exterior de las casas tanto como en el trazado de la ciudad.

Arthur Rimbaud. Ciudad. Las Iluminaciones.

Cada día tengo ocasión de llegar a una ciudad posible, conocida, inusitada. Siempre convocada por mi pensamiento. Siempre de otros, desconocidos, afines. Las encrucijadas surgen inesperadamente, enriqueciendo mis mapas, colocando los hitos unos pasos más allá, sorprendiéndome con conexiones que aparecen lúdicas, proponiéndome nuevas rutas.

No leo blasfemias en mis ciudades posibles. Lápidas, oratorios, coros, escrituras, pretextos. Las ruinas y las gramáticas ofrecidas en armisticio. Los silencios, mudos dicen. Voces prodigas me acompañan en el parto, entre las sombras, tal como entre la claridad, siempre palabras como refugios. Aunque quienes buscan, no siempre puedan verlas y, algunas veces, teniéndolas adentro las olviden.

Hay señales en las calles. Quizás puedan parecer señales ambiguas. Por siglos, las ciudades han impuesto castigos para segregar las diferencias; la experiencia de la marginalidad se volvió común. Ahora las ciudades sólidas se evaporan en el aire. Las ciudades virtuales se construyen sobre las memorias. Y lo distinto se torna vínculo. No aceptamos ser desahuciados. Sobrevivimos. Nos empeñamos en la esperanza de no tener que mentir. Las ciudades imposibles donde los raros pudieran ser felices, se vuelven ciudades posibles, densamente habitadas.

Es en nuestras palabras donde realmente estamos obligados a reconocernos. Aunque la discusión sea difícil y el monólogo estéril. Quizás podamos abrazarnos. Y, entonces, desde los cuerpos, reiniciar el diálogo. Evitar perdernos en la ciudad de los espejos, en el bosque de las ficciones, en la biblioteca de las intuiciones. Sabemos que tender hilos puede ser útil entre los laberintos de las ciudades, incluso en las fantásticas ciudades imposibles. Así que venimos tendiendo hilos a través de textos. Construyendo mundos posibles. Mecanos. Juguetes para armar. Puerta abierta a la imaginación de niños encerrados tras rejas de seguridad, niños para quienes está prohibido jugar en las peligrosas aceras, en las hostiles calles.

En mi ciudad—la de pobres corazones—están construyendo muros protectores, artísticos, para impedir que la inclemencia de balas y piedras nos impida transitar por el subterráneo. En mi ciudad—la virtual—, las verdades, los panas, los rituales, las mitologías, la Joda y el Libro de Manuel. Credos sin manifiestos.

2 Piolines »

URI para referencias: http://rulemanes.blogsome.com/2007/05/17/ciudades-posibles/trackback/

  1. “…hay dos maneras de sobrevivir al infierno (que es la ciudad definitiva). La primera es convertirse en infierno. La segunda, que requiere constancia y aprendizaje, es encontrar en el infierno aquello que no lo es, y permanecer a su lado, y preservarle.”

    Calvino, Las ciudades invisibles
    (Más o menos.)

    Comment por ol — May 17, 2007 @ 11:14 pm

  2. Pocos textos podrían haber sido mejor que una cita de Las ciudades invisibles para alternar con esta nota.

    Nos seguimos leyendo, O.

    Comment por Iria — May 18, 2007 @ 11:56 pm

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