Esto es lo que hay
Saliendo de una zambullida en la cultura pop venezolana. Todo el kitsch. Bajo la cúpula… Amigos invisibles y el nuevo ídolo de esta generación: ¡Ou Yeei Colina!
La parte del Miss Venezuela ya se la saben. Está trillado. Sin embargo sigue teniendo su gracia, la gente mirando la pantalla y diciendo los nombres de las misses. Casi total ignorancia de mi parte, apenas reconozco a Irene Sáez y a Bárbara Palacios. Tampoco vayan a creer que yo no tengo cultura de masas. Fui de las primeras en reconocer a Colina, paseándose por la olla, con su cabello amarillo pollito. (No me tomé fotos con él, como hicieron muchos).
No apareció Yordano, que estaba anunciado en el cartel inicial (pero Medialuna fue una de las mejores interpretaciones). No apareció Frank Quintero, que había sido anunciado a última hora. Apareció Jorge Spiteri. Amor… Wincho calvo y Pablo Dagnino con barriguita (y el mismo tinte amarillo pollito que usa Colina), quemado, pero Ganas (es el momento en que volteo yo). Evio Di Marzo lució antropológicamente desubicado con No es fácil amar, pero mucho más a tono con De dónde viene tu nombre. Yo aproveché, pipí y más cerveza, cuando salió Diveana (porque uno tiene sentido del humor, pero no tanto). Muy buena la versión salsera de la balada que cantaba José Luis, con Vladimir Quintero apoyando en la percusión. El tipo que vendía la cerveza en la olla me ofreció “de la buena”. Pasé. Buenísima la versión del tema de Vytas Brenner.
Lo más kitsch, Dun Dun, Un poquito más (comenzamos a fumar). ¿Entenderán la joda de los Amigos fuera de Venezuela? Imagino que no.
Sin dudas, el come back glorioso de la noche fue de Colina. El más aplaudido y el más coreado. Y el más comentado a la salida. No me lo crean. Colina es lo que hay.
Daniel Pratt también echó su cuento del segundo concierto mítico de Los Amigos Invisibles (el primero fue aquel en el CELARG)







