Rulemanes para Telémaco

February 27, 2007

Combate desigual contra Central Services

En la casilla: (eto ne)pravda

No quise viajar el domingo. No quise ir a ver «A revoir les enfants». El lunes me levanté a las 5:30 a.m. Café, una ducha, vestida con ropa cómoda y el morral a la espalda. Aún estaba oscuro cuando bajé a tomar el autobús hacia Valencia. Era de día cuando llegué al terminal del Big Low Center. De pasada, miré los titulares de los periódicos. Nada inesperado. Abriendo primera: Pa’ que te jodas… Sin contratiempos, tomé el autobús hacia Caracas. Sin contratiempos, llegué al Nuevo Circo, un poco antes de las nueve. Algo oí de los problemas en las rutas interurbanas. Tomé el Metro en La Hoyada hasta Capitolio. Pasé junto al Congreso, crucé en diagonal la Plaza Bolívar, subí por el boulevard del Panteón.

Todos los reporteros estaban en la calle, con la misma pauta: las “reacciones” sobre el paquete. Los teléfonos y los teletipos estaban inusualmente activos para esa hora de la mañana. No me enviaron a la calle; ninguna rueda de prensa de última hora era más importante que procesar las noticias que llegaban desde el interior en ese día agitado. Mayorga parecía contento; antes de las 10, ya tenía con que abrir primera: los disturbios en Guarenas.

Terminé de trabajar un poco antes de las dos. Había disturbios violentos y de rutina. Nada que justificara que me quedara más allá de mi turno de cuatro horas. No hacía calor y decidí caminar hasta el Cine Prensa. En el elevado de las Fuerzas Armadas compré un libro de Roman Gubern. Escribí mis iniciales en la primera página, debajo la fecha 27/02/89. Lo hojeé sentada en la entrada del Cine Prensa, mientras esperaba por el comienzo de la película. Las entradas no se agotaron a pesar de ser lunes, a pesar de ser Brazil.

En la pantalla, Sam Lowry combatía contra Central Services. Afuera, en las calles, seguían los disturbios. Las seis de la tarde y nadie decía que ya era tiempo de irse a tomar unas birras. A esa hora estaban comenzando los saqueos. La policía no podía controlarlos. No había podido controlar los disturbios de la mañana. Era incapaz de controlar los saqueos.

Al salir del cine vi las motos que subían hacia La Colina. Yo bajé al boulevard. Muy poco tráfico. Lo demás, lucía normal. Me comí una pizza, un par de cervezas. Los saqueos eran en otra parte, en El Silencio, en La Redoma de Petare, en otra parte.

Hice un par de llamadas telefónicas. Tenía que ir a Coche. Un tipo en un VW estaba pirateando. Subí. Nos devolvimos antes del puente de Conejo Blanco. Había plomo parejo entre los apartamentos de Los Jardines y Fuerte Tiuna. Era imposible seguir. De regreso, tomamos la Nueva Granada y fuimos hacia la Cota 905. Allí, piquetes de policía organizaban las colas para “saquear” las bodegas del barrio. “Son demasiados. Si nos oponemos, nos matan”.

Seguimos hacia el centro. San Juan era una fiesta. Un tipo, muerto de la risa, se atravesó en nuestro camino. Llevaba media vaca al hombro. Venía del mercado de Quinta Crespo. “¿Y tú, no vas a saquiá también, panita?”, oí que me decía otro tipo que pasaba al trote a nuestro lado. Avanzábamos lentamente. Demasiada gente corriendo de un lado a otro. Carruchas llenas de harina PAN. Una señora gorda empujando una lavadora. Zanussi, sin aspas. Varios chamos cargando microondas. Era un poco más de medianoche. No se veía un solo policía. San Juan era una fiesta.

A Catia no se podía ir. La avenida Sucre era un polvorín.

Ya de madrugada, regresamos a Sabana Grande. Esa noche me quedé en la calle de los hoteles. Me desperté antes de las siete. Caminé hasta la UCV. Solitaria. Encontré a un amigo, frente a la Gustavo Leal. Cantamos el estribillo de “Revolution”.

Los saqueos del 28 estaban comenzando. Ya no era asunto de pasajes y gasolina. Era asunto de no dejar que otro entrara en el festín, para unos. Era asunto de entrar por la fuerza en el festín, para los otros. La lógica de la muerte en combate desigual.

El Ejército salió a la calle.

4 Piolines »

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  1. Exactamente, a esto me refería, es excelente, esperaré el cuento del 27N, yo te diré que un día antes estuve en el concierto de GNR y no sabía nada. No estoy en contra de que todos hablemos al respecto de estas fechas, pero si era un llamado de atención a los bloggeros para hacer algo distinto, como lo que tú hiciste hoy. Gracias!

    Comment por Jeanfreddy — February 27, 2007 @ 9:57 pm

  2. Todos tuvimos nuestra impresión de ese día. Y ciertamente creo que es de las fechas que deben comentarse en los blogs…un saludo amiga!

    Comment por Martha Beatriz — February 27, 2007 @ 11:07 pm

  3. Me parece una excelente iniciativa el volver sobre esos hechos, que no solo han sido olvidados desde el punto de vista juridicio, sino que parece que como sociedad no hemos hecho el intento de comprender qué paso. En los blogs consigo gente acusando a los politicos, pidiendo cabezas y todo eso esta bien, pero creo que carecemos de una reflexion social sobre como llegamos a aquello. Los politicos solos no pueden crear estallidos sociales, y me parece (humildemente) que todos tenemos algo de responsabilidad en el asunto. Tanto la clase media lobotomizada, que creia seguir viviendo en el paraiso del 4,30, como las masas populares que recibieron en pleno los ajustes.
    En fin, tu estrategia me parece acertada, combinando narrativa con algo de analisis en otro lado.
    Saludos… V.

    Comment por vicente — March 1, 2007 @ 8:09 am

  4. Pareciera que más bien estamos alejándonos de la posibilidad de comprender qué ocurrió el 27F. Mi sensación es que cómo sociedad hemos dejado olvidar estos hechos importantes de nuestra historia reciente. Preferimos olvidar e ignorar, quizás porque en estos 18 años la desigualdad económica ha aumentado y seguimos sin ser capaces de construir un consenso político sobre el país que queremos ser. Quizás las formas de la exclusión han cambiado, quizás hayamos avanzado un poco en el campo del discurso, pero no lo suficiente en el campo de la vida cotidiana y de la estructura social macro.

    Así que creo necesario apelar a la memoria, a la memoria personal sobre como vivimos esos días nada épicos, más bien de ofuscación y desenfreno, de febrero y marzo, así como también a la memoria colectiva sobre las víctimas y los victimarios del 27F.

    Tratar de recuperar esa memoria es necesario, sin eso no tenemos posibilidad de analizar una crisis social tan compleja. Mucho menos podremos superarla. Seguiremos buscando al mesías y aceptando la tutela militar para proteger la ilusión del festín (burbuja de consumo lo llamamos ahora, cualquier día estalla y vamos inventar otra explicación como esa de que la gasolina es inflamable, verdad a medias pendeja).

    Comment por Iria — March 1, 2007 @ 8:29 pm

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