Rulemanes para Telémaco

December 17, 2006

Es que aquí la gente…

En la casilla: (eto ne)pravda

La frase, siempre inconclusa, expresa la resignación o la connivencia con la arbitrariedad de mi interlocutor. Sigue a cada episodio en que mi indignación estalla frente a la indefensión en la cual nos encontramos en la ciudad sitiada, sin derechos, victimizados por quien tiene más fuerza o menos escrúpulos.

La frase sigue a los motorizados que te obligan a salirte del canal para que ellos puedan pasar, más rápido, a dónde los espera la muerte. Sigue al dedo erecto de aquel motorizado amenazador, que manejaba en zigzag, el martes al mediodía, un poco antes del puente de los Leones. El motorizado tirado en el charco de sangre, un poco más allá, llegando a Antímano. El mismo motorizado del dedo erecto, me dice la franela de rayas verdes y amarillas que alcanzo a ver mientras sigo mi camino, sin tiempo para que se forme un sentimiento, sólo esa vaga idea de que tenía prisa porque lo esperaba la muerte.

La frase se oye cínica en boca del vigilante del estacionamiento, cuando me quejo del caucho espichado. El corte largo y profundo que indica que no fue un accidente, que alguien dedicó su esfuerzo a romper el caucho del carro ajeno, allí dentro del estacionamiento, ante la indiferencia del vigilante.

El sábado, Telémaco sufre de otitis. Debo llevarlo al médico. Busco la lista de las clínicas afiliadas a mi seguro. Hay sólo una en Puerto Cabello. Aparentemente una clínica fantasma, porque nadie sabe donde está ubicada, no lo saben los taxistas, ni las enfermeras, ni los médicos amigos de la familia. Busco en la internet: la clínica en cuestión no sólo está afiliada a mi seguro, sale en las listas de varios seguros, incluyendo el FAMES. En ninguna parte aparece una dirección completa. No existe. ¿Es que aquí la gente crea clínicas fantasmas para estafar?, completo la frase mentalmente.

Llevo a Telémaco al hospital. Me queda muy cerca. Podría ir caminando, si no fuera porque yo también estoy enferma, tengo dificultades para respirar y no podría ir hasta allí con Telémaco en brazos.

Voy en el carro. El carro que tiene justo una semana de haber salido del concesionario. El carro que me chocaron el viernes, en el mismo estacionamiento, en el cual el vigilante repite “es que aquí la gente…” en respuesta a cada queja.

No hay estacionamiento para los pacientes cercano a la emergencia del hospital. El único espacio para estacionar dice claramente: NO PARE; es el espacio para las ambulancias.

Me quejo por la falta de estacionamiento. La respuesta: “pero, párate ahí”. “Ahí” es el estacionamiento de las ambulancias. Parece innecesario decirlo. Lo digo, sin embargo. La respuesta más descorazonadora: “¿Y qué importa? Tú te tienes que parar, ahí te queda cerca, por qué te vas a preocupar por las ambulancias. Sólo a ti se te ocurren esas pendejadas, tú estás loca.”

No digo nada. Podría sólo decir: Es que aquí la gente…

La enfermera le da a Telémaco un pedacito de Cocosette que saca de su bolsillo, soborno para que acepte subirse al peso. La doctora lo revisa rápidamente, hace el diagnóstico y prepara el récipe. Saca de su cartera una calculadora para estimar la dosis que corresponde según el peso del niño. El consultorio de la emergencia carece hasta de las tablas para calcular las dosis pediátricas. Este es el hospital público que atiende a la población de Puerto Cabello, Morón, Taborda, El Cambur, toda la región oriental de Falcón y parte de Yaracuy. Y no hay una tabla para calcular dosis pediátricas ni un puesto de estacionamiento en la emergencia. Quéjate si te quedan fuerzas, quizás alguien te responda: Es que aquí la gente… La gente está resignada a esta miseria, a esta violencia del poder contra los ciudadanos.

Ir a la farmacia a comprar el antibiótico y el analgésico es someterse a más violencia. Riesgo de muerte, mientras esperas lograr pasar con el semáforo que te da luz verde a ti y vienen carros en otras tres direcciones diferentes. Porque es “es que aquí la gente…” no le para a los semáforos, dale y más nada, acelera y llévatelo por delante, si no van a estar pendientes que no salgan para la calle, “todos los días sale a la calle un pendejo, quien se lo consiga es de él”. Varios millones de pendejos salen a la calle. Unos pocos criminales se los consiguen.

Es que aquí la gente se resignó a no ser gente.

December 11, 2006

Y va a caer

En la casilla: (eto ne)pravda

Es el día de mi cumpleaños. De acuerdo con viejas tradiciones, a partir de ese día debería ser considerada una persona adulta. Yo no creo en esas formalidades, supongo que ya soy adulta desde hace cuatro años, cuando, aún siendo menor de edad legalmente, dejé de vivir con mis padres y entré en la universidad.

Igual voy a celebrar este cumpleaños. Con amigos. Y con desconocidos. Es un grupo grande, de fiesta.

Nos dijeron cuando chicos  
jueguen a estudiar 
Los hombres son hermanos 
y juntos deben trabajar 
Oías los consejos  
los ojos en el profesor 
Había tanto sol 
sobre las cabezas 
y no fue tan verdad  
porque esos juegos, al final, 
Terminaron para otros con laureles y futuros 
y dejaron a mis amigos 
pateando piedras

Cuando entramos en el gran salón oigo las grabaciones de Los Prisioneros. ¿Qué mejor música de fondo? La verdad es que este es un día histórico. Valdrá la pena destapar un par de botellas de Casillero del Diablo, para brindar.

Sus mil obreros le saludan y le dan la mano 
pero lo quisieran devorado por gusanos 
nadie lo estima y le dicen señor 
porque el desempleo es lo peor 
ya no tengo miedo ya no tengo rabia 
no quiero sus monedas no quiero oír su labia 

La fiesta es en Parque Central. Veo a varias personas conocidas, compañeros de la universidad, profesores, gente de teatro a quienes sólo conozco como espectadora. Compartimos la misma alegría y la misma celebración.

Es 5 de octubre de 1988. El NO se impone en el plebiscito.

Como puedes ver las vitrinas están llenas
de cosas que comprar
En sus autos la gente va feliz a trabajar
No hay problemas... ni necesidad...
Este lugar es ideal... (Para vivir, lo mejor)
Todos tenemos mucho dinero para gastar
Compramos en el Parque Anauco y en el Almac
Nada es muy caro si se trata de nuestra...
Felicidad...
Todos tenemos un trabajo digno y bien pagado
Nedie está en desventaja ni es maltratado
Nuestros jefes nos sonríen y nosotros también
a ellos...
Aquí no roba nadie ni hay por qué robar
Nuestros sueldos son buenos y hasta podemos ahorrar
Ven tú también a jugar que somos un país
... de verdad...
Lo estamos pasando muy bien - Yeah Yeah Yeah Yeah
Engordamos bastante - Ia Ia Ia O
Esto es magnífico - Tra La La La La
Lo estamos pasando muy bien - Yeah Yeah Yeah Yeah
Engordamos bastante - Ia Ia Ia O

Y finalmente terminó de caer, el hijo de puta.

December 5, 2006

No me banco las hormigas, por favor pasame el Raid

En la casilla: Serendipity

Hace al menos cuatro meses que no escribo regularmente en Rulemanes para Telémaco. Tenía planes de escritura que he ido postergando. Poco más de tres meses enfrentándome a un país de hostilidades. Aún sin aprender las estrategias de sobrevivencia adecuadas para este territorio de todos en guerra contra todos. Apenas algunos afectos, amigos de los 20 años, familia, vocaciones. Bastará decir que en cuatro meses no he ido al cine. Yo que iba seis veces por semana, cuando era estudiante y trabajaba como periodista. Hasta ir al cine es difícil en Caracas, en estos días. Irremediablemente tarde, casi siempre. Vivir peligrosamente cruzando la Fajardo en moto-taxi. O una hora parada en el metro abarrotado, escuchando los avisos de los arrollamientos. Casi todos los días uno, a veces dos. Hasta tres, en un par de ocasiones. Siete meses en lista de espera para comprar un carro. Decidí comprar otro. Costaba 35 millones. Lo compré dos semanas después, 42 millones. Deben entregarmelo este miércoles. ¿Cuánto estará costando hoy? No es el dinero, tan difícil de ganar y que no alcanza para nada, es la precariedad de no poder planificar para la próxima semana, porque una semana es demasiado costosa en esta economía de puertos, dolarizada en los precios, bolivarianizada en los salarios de los pendejos que aún trabajan por 15 y último. Y uno nació para 15 y último, porque lo otro es venderle el alma a un satanas menor, colorado, cínico. Y a uno no le alcanza el cinismo.

No llores por las heridas...

Estás enferma de frustración 
y en tu locura no hay acuerdo... 

Aquí estoy, tomando cerveza aguada. Tratando de relajarme de un día frente al computador, preparando clases, en una silla que no es ergonómica. Sabiendo que la mayoría ya no prepara clases en las universidades venezolanas, porque se pierde dinero si le dedicas más de 15 minutos de tu tiempo a un trabajo que tiene una remuneración inferior al salario mínimo legal. Valores trastocados. Billete, hay. Obscenos extremos en el mítico país rico.

Mamá la libertad
siempre la llevaras
dentro del corazón

Te pueden corromper,
te puedes olvidar
pero ella siempre está...

Día de lluvia, mañana de consignas, noche de silencio. Conversaciones sobre política vía sms, mensajería instantánea y celular. Hablame de desarrollo asincrónico. Tecnología de punta y miseria a tu alrededor.

Nos siguen pegando abajo…

(Se habrán dado cuenta de que estoy escuchando a Charly. Algo que siempre hago cuando existe desequilibrio entre lo que me rodea y lo que estoy sintiendo).

Soy como una luz apagándose...

Mira lo están golpeando todo el tiempo
lo vuelven, vuelven a golpear

Mucha gente me suena hoy deprimida. Yo no lo estoy. Es más bien ansiedad, “como de año nuevo” (esa todavía no suena, es más creo que no está en este disco, Obras Cumbres. Y este es el único disco de Charly que tengo aquí).

yo quiero estar liviano
cuando el mundo tira para abajo
es mejor no estar atado a nada
imaginen a los dinosaurios en la cana

Yo estoy atada al joven Telémaco y al camarada Odiseo. Mejor no dejar que el mundo tire para abajo. Mejor resistir. Mejor cambiar el mundo. En una bitácora. Y allá en la calle, en esos otros espacios que tengo que construir y reconstruir.

Debería irme a dormir, pero no tengo ganas. Tengo sueño. No tengo ganas de dormir. Tengo ganas de escribir. Escritura automática, catarsis y libre asociación. No hay escritura automática, siempre argumento. El pensamiento es más rápido que las manos. Siempre filtras y seleccionas, aunque escribas sin un plan.

Hago pausas para hacerle coro a mis canciones favoritas. Cerca de la Revolución / Yo no quiero volverme tan loco, ya lo dije.


Si luchaste por un mundo mejor
y te gustan esos  raros peinados nuevos

(...)

El silencio tiene acción
me gustaban las canciones de amor
me gustaban esos raros peinados nuevos

De chiquito fui aviador
pero ahora soy un enfermero

Ayer, se cumplieron dos años de esta infraestructura para el monólogo. No quise dejarlo pasar. Eso fue todo.

Pasajera  en trance...
Pasajera en tránsito perfecto

un amor real 
es como vivir en aeropuertos

Ocho puntos, me dicen en un mensaje que acaba de llegar. Siete puntos, me dijeron más temprano. 23, ¿y qué importa, corazón? Lo que importa es lo otro. Lo que importa es esa alegría rara que yo siento y que no apagan las voces deprimidas que me llaman.


Estás buscando un porro de papá
Estás buscando un símbolo de paz

Y vamos pues  a la discoteca 

y ya no quedan ganas de sonreír


Será porqué nos queremos sentir bien

Y ahora estamos bailando entre la gente

Será porqué nos queremos sentir bien

Y ahora todo será diferente 

Y damos vuelta a la heladera
y sólo queda un limón sin exprimir 

December 3, 2006

–No hay vuelta atrás.

En la casilla: Emergente
La frase no la oía con los oídos sino directamente en el interior de su cerebro. Norton ha adquirido poderes telepáticos, pensaba Morini. No es mala, es buena. No es malignidad lo que percibí, sino telepatía, se decía para torcer el rumbo de un sueño que en su fuero interno sabía inamovible y fatal. Entonces la inglesa repetía, en alemán, no hay vuelta atrás. Y, paradójicamente, le daba la espalda y se alejaba en dirección contraria a la de la piscina, y se perdía en un bosque apenas silueteado entre la niebla, un bosque del que se desprendía un resplandor rojo, y en ese resplandor rojo Norton se perdía.

Roberto Bolaño. 2666

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