Rulemanes para Telémaco

August 31, 2006

En trance de maravillas

En la casilla: Serendipity
Sí existe una tragedia sexual del hombre moderno. Pero no es la que usted imagina con su mentalidad de cerveza barata. Cada día aumenta el número de pederastas, afeminados, solteronas y misóginos; las mujeres odian la fornicación y se dedican a la masturbación y terminan siendo lesbianas. Un orgullo sexual, una terca muralla convencionalista fabrica hombres contenidos y fanáticos de la lujuria, libidinosos que no osan complacerse unos a otros. El gobierno, antes que nosocomios, maternidades, avenidas, urbanizaciones, etc., debería ocuparse de abrir en cada cuadra dos o tres casas de citas bien atendidas, discretas y con mucha higiene, así no habría tantos degenerados, tantos rascabucheadores, tantos viejos verdes crapulosos, tantos adolescentes atormentados, tantas virginidades calenturientas, tantas casadas insatisfechas, tantas solteronas histéricas, viudas menopáusicas y divorciadas concupiscentes. ¡Sería un paraíso la vida sexual!

Los alegres desahuciados. Andrés Mariño-Palacio.

El color verde no me gusta, pero va bien el cuadro de Carlos Contramaestre como ilustración de portada. Iba camino al banco cuando vi la librería Kuai Mare. Salían cuatro muchachas con franelas rojas, con alguna consigna de la Venezuela chavista. Entré más por la curiosidad del turismo político. Sin embargo, pasé de largo por el montoncito del libro por encargo de Eva Golinger. Me gustó conversar con la librera, bien entrenada para la atención al cliente y con una buena dosis de simpatía natural. No hablamos de política. Sonaba de fondo una canción de Aute (se las debo, porque los discos se quedaron en A2, donde quedó el otro latido).

Tomé de la estantería este ejemplar de Los alegres desahuciados. Por fin reeditada. Una de mis novelas favoritas. Leída en la sala de Humanidades de la Biblioteca Central. Rasteada por las librerías viejas de Caracas: pasaje Zingg, CC Chaguaramos, La Florida, Suma. Hasta por el Paseo Anauco y el puente de las Fuerzas Armadas. Por fin encontrada. Por fin en mi biblioteca personal.

Alegría.

No voy a escribir sobre los buhoneros en el malecón y los semáforos inservibles de mi Puerto Cabello.

Estamos desahuciados. Y cómo gozamos bebiendo cerveza mala y barata.

8 Piolines »

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  1. Y vas de frente en tu batalla contra la cerveza mala de este país.
    Recuerda que aquí no se bebe cerveza, aquí se beben temperaturas. El contenido se sacrifica en nombre de unos carteles de chicas sin cabeza, cangrejos con pantalonetas y calendarios.

    De resto… creo que es la edición de 5mil bolívares, ¿no?

    Comment por LuisCarlos — August 31, 2006 @ 8:29 pm

  2. A veces ni frías. Ya sabrás que tiendo a esas peleas solitarias por mejorar la calidad del contenido (de la cerveza) y no pararle tanto al grotesco reclamo de las vallas.

    Así que estoy feliz con el contenido de mi librito de repelente verde. Cinco mil bolívares, sí. Para ir comprando la colección. Tienen Al sur del Equanil y mi edición está viejita y despegada; Massiani, Garmendia, Liendo. No está mal.

    Comment por Iria — August 31, 2006 @ 11:27 pm

  3. No he leído esa novela; parece interesante. El fragmento que colocas es de una terrible crudeza, desagradable en su respuesta contra la pederastia: más putas. Espero con terror que sea la opinión de alguno de los personajes y no del autor. ¿O será que me vuelvo demasiado políticamente correcto?
    Habrá que leerla.

    Comment por Juan Carlos — September 1, 2006 @ 8:41 am

  4. Es un intento por perseguirte entre los ceros y los unos

    Comment por Ethan — September 1, 2006 @ 6:17 pm

  5. Bienvenido, Ethan. Gracias por venir a traerme noticias de Odiseo. Me alegra saber que está cerca y lo veré pronto. A las 12:14 p.m.

    Comment por Iria — September 1, 2006 @ 11:45 pm

  6. Creo que Mariño-Palacio no habría descendido nunca a la corrección política. Su escritura es irónica e inclemente con la hipocresía. Es, Abigaíl, uno personajes protagónicos quien habla.

    Igual, Juan Carlos, no hay que confundir la moral del narrador con la moral del autor. Aunque a este escritor, admirador de Oscar Wilde y D.H. Lawrence, no creo que le hubiese importado si alguien lo acusaba de inmoral.

    No va contra los pederastas y los homosexuales, va contra los reprimidos y los pacatos. Los deja escandalizados, aún 60 años después.

    Hay que leer los Alegres desahuciados, sin excusas.

    Comment por Iria — September 1, 2006 @ 11:56 pm

  7. Linda tu nota. Compleja y por supuesto deja un sabor de entrar en controversia con el autor. Está bien el golpe a los pacatos, pero ¿al costo de quienes han descubierto su “otra” sexualidad?
    Entiendo que se trata de un libro de otra época. En lo que sigue siendo vigente es en cuestionar al pacato que todos llevamos dentro. ¿No te parece?

    Comment por Álvaro Ramírez — September 7, 2006 @ 2:34 pm

  8. Veo que el fragmento no deja que se capte la ironía de Los alegres desahuciados. Ni Abigaíl ni Mariño-Palacio son culpables de cuestionar a los homosexuales, en realidad son más culpables de zaherir a la moral hipócrita. Si puede atribuirsele a esta novela una posición sobre la sexualidad sería más bien pansexual no homofóbica. No en vano, los dos protagonistas tienen nombres que pueden usarse para varón y para mujer, Abigaíl y Vivián.

    Comment por Iria — September 8, 2006 @ 9:29 pm

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