El único recurso para vivir
Una vez en Nueva York, me asaltó un tipo con un cuchillo. Me cortó y yo pensé que iba matarme. Casi me desmayo. Entonces, pensé si este tipo me mata no voy a poder terminar el libro que estoy escribiendo. Ese pensamiento me hizo sacar fuerzas no sé de donde. Agarré y comencé a golpear a aquel tipo, hasta que casi lo dejo muerto.
¿Cuál era aquel libro?
La cosa, no había ningún libro. Yo no estaba escribiendo ningún libro en esa época.
Cito de memoria, seguro omitiendo y agregando, una anécdota que leí hace al menos 6 años, quizás 10 años, creo que en El Nacional. La anécdota es de Renato Rodríguez. Creo que tengo guardada esa entrevista, en una de esas cosas anticuadas que llaman zip. Ahora no tengo tiempo para buscar el archivo. Igual la anécdota vino rápido a mi memoria, esta mañana, cuando leí que Renato Rodríguez ganó el Premio Nacional de Literatura.
Me impresionó esta anécdota porque es la representación más simple de ese complejo sentimiento de pensar que es necesario seguir vivos, únicamente porque uno tiene la necesidad (o la obligación) de escribir un libro.
Por haber expresado ese sentimiento, siento una gran simpatía por Renato Rodríguez y no puedo dejar de alegrarme por su premio.
Sí, yo pensaba que podía ponerme a escribir; a menudo pensaba que lo único que iba a poder ponerme a hacer, era a escribir, porque la forma en que empezaba a sentirme acorralado por toda la cantidad de fracasos que se acumulaban, era como un feroz acoso del destino. Fracasos por todos lados y una progresiva reducción de mis posibilidades y lo único que me iba quedando intacto era la ocasión de ponerme a escribir cuando me diera la gana ó cuando tuviera ánimos suficientes o cuando me convenciera totalmente de que hacerlo era el único recurso que me quedaba a mano.
Un fragmento de Al sur del Equanil.
En Ficción Breve Venezolana pueden leer El violín de Tacho, un cuento incrustado en la novela Al sur del Equanil.








fuerte la anecdota de renato rodriguez. escribir sin escribir porque siempre se escribe. escribir como vivir.
un beso, amiga, ¿ya te viniste a Venezuela?
Comment por aprendiz de maga — August 10, 2006 @ 10:18 pm
Siento (no pienso) que es fuerte el vínculo entre el instinto de supervivencia y creerse un autor.
Eso puede ser fuerte porque golpea algunas racionalizaciones sobre el arte, el público, el mercado, el lector.
No sé. Hay algo doloroso en no pensar en un amante, en un hijo, en un amigo, cuando tienes la muerte cerca. Divago.
Tan simple que es la escritura de Rodríguez. Tan cotidiana su anécdota.
Dentro de dos semanas vuel(v)o a casa. Nos veremos.
Comment por Iria — August 10, 2006 @ 11:50 pm