Rulemanes para Telémaco

July 20, 2006

Anécdotas al detal

En la casilla: Modelos para armar

He estado observando entre los narradores-bitacoristas una tendencia a poner la anécdota en el centro del trabajo literario. El tópico de la originalidad de la anécdota y el atractivo que la anécdota pueda tener para el lector parecieran ser los problemas de la creación literaria que más interesan a los narradores en la actualidad.

Esta situación me provoca una pregunta, quizás tangencial para muchos: ¿qué lugar ocupan los problemas de la ficcionalización en el trabajo del narrador actual?

¿Realmente el problema es conseguir anécdotas que atrapen a los lectores? ¿Una vez que se tiene clara la anécdota fluye la escritura sin mayores inconvenientes?

¿O acaso no es la anécdota un elemento más, no realmente fundamental, de un proceso complejo de decisiones con respecto a estructura narrativa, estilo, punto de vista y construcción de sentidos?

Preguntas que me hago cuando repaso mentalmente las anécdotas que me acompañan desde hace tiempo. Las anécdotas que no se han convertido en cuentos porque no tengo el tiempo para dedicarme a lo que yo creo es el verdadero trabajo del narrador.

12 Piolines »

URI para referencias: http://rulemanes.blogsome.com/2006/07/20/anecdotas-al-detal/trackback/

  1. Pero al parecer prima bastante eso, “lo que ocurrió” sobre la forma de contarlo. Y contra más ineverosimil sea lo que ocurrió tanto mejor, al parecer. Tal vez Auster, Irving, Ford, y algún que otro autor estadounidense sean los responsables del fenómeno.
    Pero por otro lado, reduciendo la anécdota al mínimo, ocultándola bajo las palabras y la forma, conseguir que sea irreconocible, debería ser la tarea de un narrador arriesgado.
    No sé, es complicado.

    Comment por Portnoy — July 20, 2006 @ 6:12 pm

  2. Es parte del “yoísmo” de los blogs y creo una característica propia: se le cuanta a los miles cientos o pocos lectores lo que te ocurre y si, el narrador es el que hace un simple café un suceso o “la caída” de un imperio un fracaso. Saludos!

    Comment por Martha Beatriz — July 20, 2006 @ 10:19 pm

  3. Ummm…

    siempre he pensado que es un tema un poco escabroso, pero no se supone que eso es el postmodernismo? Digo, desde que somos una generación consciente de su “identidad cultural” y qué estamos muy … ummm, abiertos a interpretar nuestra identidad (en varios niveles), es justo que en la literatura también los narradores estén buscando constantemente “interpretarse”, definir los recursos y el proceso antes que la narración en sí. Más que el “yoísmo” de los blogs, es el “yoísmo” global.

    Es lo que pienso.

    Comment por arboltsef — July 21, 2006 @ 8:20 am

  4. Quizás el atractivo de las enrevesadas anécdotas de autores como Irving tengan que ver con este fenómeno. No lo veo en el caso de Auster. Sus anécdotas son interesantes, pero lo fundamental en Auster es la manera de narrar.

    The Music of Chance
    no valdría mucho sin esa capacidad de Auster para generar en el lector estados de ánimos similares a los que experimentan sus personajes en situaciones límites.

    Por otro lado, no veo como centrarse en la anécdota pueda ser un síntoma de yoísmo. A menos que todas las anécdotas de un escritor magnífiquen los detalles de su vida personal; no se me ocurre nadie que lo haga actualmente, con la misma constancia con la cual lo hizo Hemingway.

    Más bien pienso que ese interés por lo que se cuenta en lugar del interés por cómo se cuenta es poco postmoderno. Más bien moderno, romántico; escitores del siglo XIX descubriendo que la vida cotidiana ofrece materia para la narrativa.

    Comment por Iria — July 23, 2006 @ 2:49 pm

  5. Yo supongo que uno comienza contando lo que experimenta o lo que oye de otros. En un mundo post-post-moderno donde un valor omnipresente y sin embargo casi invisible, es el de fabricar mentiras para venderlas como verdad (reality tv, publicidad altamente alterada con Photoshop y efectos hyper-realistas generados con computadoras, el hype, etc), es natural (creo yo, dentro de mi ignorancia sobre la historia de la narración) que los nuevos narradores le dan valor a contar lo que sienten como real o lo que les haya pasado, aunque al lector le choque su inverosimilitud. La ficción es tan natural, que para muchos es tan aburrida como lo fué la cotidianidad en el siglo pasado. Y esa sensación tan desoladora, de que ya todo está dicho y hecho.. Solamente dan ganas de contar algo cuando efectivamente sucede algo en la vida real (no es ninguna ficción) y ademas es algo nuevo ¿Sino que sentido tiene? Pareciera que ese es el gran dilema de principios del siglo XXI. Eso sonó muy presuntuoso. Corrección: quise decir, ese es mi gran dilema.

    Abrazos Osunos :)

    Comment por TecBear — July 24, 2006 @ 10:16 pm

  6. Tu comentario me da un par de nuevas ideas para pensar en este asunto.

    Primero, ese punto de la diferencia entre contar lo real (algo que de verdad pasó, incluso si es inverosímil) y contar algo que es falso pero parece real como los reality shows. Quizás yo no tenga reparos con respecto a contar lo real, sino con respecto a ese gusto por contar cosas que parezcan de la realidad cotidiana, a menudo sin hacer ningún esfuerzo formal por contar de una manera creativa.

    El otro punto me lo traes indirectamente. Dices que sólo te dan ganas de contar algo que efectivamente ha sucedido en la vida real. Lo interesante es que la mayoría de tus narraciones son sueños. ¿Son reales los sueños? Esa es una ampliación enorme de los límites de la realidad, que al parecer se le escapa a muchos escritores.

    Van abrazos de vuelta, osito.

    Comment por Iria — July 25, 2006 @ 11:12 pm

  7. Una buena anécdota es, esencialmente, una buena anécdota, y nada más, y no garantiza ni la benevolencia del lector ni el logro de un buen texto. A veces, incluso, las buenas anécdotas son tan buenas que inmovilizan el proceso de escritura pues son tan buenas, novedosas, divertidas, desgarradoras que una vez desarrolladas más allá del plotline pierden fuerza, se desinflan. Escribir es más complejo que contar una buena anécdota, y un mismo escritor (como Auster, como Carver, como Bolaño) puede a veces poner por delante al argumento, y a veces al lenguaje.

    Comment por La Oruga Gritona — August 6, 2006 @ 11:48 pm

  8. Creo que coincido contigo, Oruga, en esa idea de que a veces las anécdotas fuera de serie bloquean el trabajo del escritor. Resultan excelentes para contarlas en un bar, cuando uno conversa con otros amigos escritores; pero, al sentarse a escribirlas tenemos esa sensación de inanidad, parecido a la desolación de “todo ya fue inventado” que describe Techné.

    Ante ese sentimiento, uno termina por pensar que las anécdotas brillantes sólo pueden ser contados oralmente o ocultadas por un estilo y un lenguajo arriesgados, como proponía Portnoy al principio.

    Comment por Iria — August 7, 2006 @ 10:00 am

  9. Siempre le he coquetado a la misma duda. Personalmente, la anécdota pura y dura creo que posee poco valor literario. Lo que agregue el escritor es lo interesante, como pudiese hacer un Henry Miller o una narrativa sobre cargada a lo Proust.
    En una de esas entrevistas de Hubert Selby Jr., él decia que le preocupaba que la mayoria de los escritores se dedicaban a contar historias y relatar anécdotas. El decia que le parecia superficial, que en Brooklyn, paras a cualquier jeton en una esquina y la pila de historias increibles que te sacara es impresionante.
    Como saber entonces, cuales relatar, y por qué? El lo resolvio diciendo que su libro tenia que hacer que el lector atravesara un proceso, viviera una experiencia y saliera distinto. A sus libros me remito.
    Personalmente, no es de extranar que todo escritor neofito (me incluyo) narre en primera persona y que la mayoria de las veces sean anécdotas. Por algun lado hay que empezar. Pero estemos claros que, al menos a nivel de estructura, no es lo mismo un narrador omnisciente a lo Karamazov que un Chinaski de Bukowski. Los dos me parecen geniales, pero vuelvo, a nivel de estructura no es lo mismo.
    Esto està largo! (Saludos).

    Comment por vicente — August 20, 2006 @ 2:00 pm

  10. Me encanta que un escritor supuestamente “espontáneo”, como Hubert Selby, coincida con esa percepción de que la anécdota más impresionante no es suficiente para escribir ficción.

    Tendré que ponerle atención a Selby porque eso de que “su libro tenia que hacer que el lector atravesara un proceso, viviera una experiencia y saliera distinto” es la síntesis de mi teoría literaria personal.

    En cambio con el uso de la primera persona no tengo ningún problema. No creo que usar primera persona esté estrictamente relacionado con el “anecdotismo”. El tambor de hojalata es el primer contraejemplo que me viene a la mente. Seguro hay más (y mejores).

    Comment por Iria — August 30, 2006 @ 8:07 pm

  11. un dia iop taba comiendo un helado y tons vino mi plimo y me persiguio tons yo corri el helado se cayo y yo no em di cuenta pise el helado y me cai sentada y too el mundo me quedo mirando y me puse rojasa fue horrible

    Comment por vanessa — April 18, 2007 @ 9:51 pm

  12. ¿Será este tipo de cosas en lo que piensan cuando hablan de la importancia de la anécdota?

    Comment por Iria — April 19, 2007 @ 10:07 am

RSS para los comentarios en esta nota

Enlazalo

Líneas y saltos de página automáticos. No se mostrará la dirección de correo electrónico. HTML aceptado <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>



Anti-spam: Por favor, transcriba el código en la caja de texto.

Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Jay of onefinejay.com