Rulemanes para Telémaco

April 23, 2006

Fin de la novela

Derrotado por el Caballero de la Blanca Luna –es válido leer lo inalcanzable-, Don Quijote regresa a su pueblo. Tiene en mente la creación de un mundo pastoril. Pero, le fallan las fuerzas. Cae enfermo de fiebres y melancolía.

El nuevo afán de realización de Alonso Quijano queda trunco. Más el desesperado optimismo de la voluntad creadora del Quijote no puede ser vencido. La realidad sólo cuesta seis reales, pero hay quien nunca logra pagarlos.

April 22, 2006

Frisco

En la casilla: A través de espejos
First thing, we went to a bar down on Market Street and decided everything—that we would stick together and be buddies till we died.
Supongo que, en caso de haber leído las noticias de Caracas, la cita del poema de Ginsberg se habría limitado a retomar la cita de Jesús: lamma sabachtani. No había leído las noticias y llegué a San Francisco, también vía Denver. Una cita concertada hace casi 18 años cuando leí Los subterráneos, por primera vez. Como me gustan los juegos y los rituales privados (no los organizados por las jerarquías), en el vuelo leía The subterraneans. Llegué con hambre. Las búsquedas sucesivas de un restaurant y de una peluquería me dieron oportunidad para caminar por el centro de la ciudad. El caminar rápido, simultáneamente indiferente y atento, de las ciudades. Hasta me gustó el esfuerzo de caminar por calles empinadas. La nostalgia de quien vivió entre colinas y ahora vive en tierras planas.
… I telephoned the lawyers saying I was shipping out on the sailing ship Balclutha and wouldn’t be back until they tore down the Embarcadero Freeway along with the rest of petroleum civilization and the literary-industrial complex far from where I’m standing opposite Alcatraz…
Después de un paseo por el embarcadero, regreso al hotel. Me detengo a tomar una cerveza en un bar que anuncia en su marquesina una curiosa afiliación con El Halcón Maltés. Las paredes están cubiertas por fotografías de músicos de jazz. En la barra, converso con el barman mexicano, quien pregunta por el teniente coronel.
Time to go home & cook supper & listen to 
the romantic  war news on the radio
El día siguiente está dedicado a SEM. Aún no decido si iré a ver a Calder. Lo que si está decidido es el plan de la noche. Voy a caminar por las calles de los subterráneos, a tomarme algún trago en North Beach. Son cervezas en Specs, rodeada de memorabilia beatnik y carteles Left Coast, 100% radicalismo naive. La fiesta es en City Lights. Ferlinghetti, Ginsberg, Corso, Kerouac. Un imprevisto hallazgo: grupo dicotiledón / dicotyledonous group, Trilce en edición bilingüe, vallejiano-inglés.

(Ver Album)

El domingo es mi día de turismo. Cioppino y merlot de Napa Valley, con vista a la bahía y ganas de estudiar desarrollo de software y programación, a ver si me quedo a vivir aquí. Voy a ver a las mecánicas celestes de Calder y Miró.

Como suele suceder, la visita al San Francisco MOMA vale la pena por otra cosa que no es la exhibición estelar, la exhibición de fotografía surrealista, en la cual destacan los trabajos de los fotógrafos mexicanos.
In the Mexican Zoo
       they  have ordinary
American cows
El lunes, al final de la jornada de conferencias, decido que es mejor pasar de talking the talk a walking the walk. Así que cruzo la ciudad en metro para ir a Mission, a marchar con los inmigrantes. Esos que nos harán a todos ciudadanos de San Francisco (y de donde a usted le de la gana de ser ciudadano).
Fantasize us no Samarkands. This is the New World. The spine of America runs deep down… “Think of it, boys, we’ll be rolling bean-bugging down the continent and over the rolling world”.

April 19, 2006

Con bitácora propia

En la casilla: Modelos para armar

Los amantes de la literatura que aspiran a construir sus habitaciones propias han encontrado espacios propicios en las bitácoras. Ficción Breve Venezolana indaga en el uso de esta herramienta por parte de un grupo de escritores con habitación propia en la internet.

Algunos amigos de la casa dan sus respuestas. También enlacé mi rulemán.

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April 18, 2006

Ciudadanos, sin papelitos

Parece la bandera de Perú, pero dice República de California. “Aquí todos somos inmigrantes”, dice la pancarta portada por un grupo de muchachos anglos. Las señoras, más chiquitas que yo, con apariencia maya, tienen carteles que indican “nadie es ilegal”. Un grupo de adolescentes mexicanas, que se identifican como honor roll students, dicen “my parents pay taxes, too”.

Estoy en 24th Street, en Mission District, el barrio Latino de San Francisco.

Ver Album

Estamos protestando en contra de la reforma de las leyes de inmigración en USA, que convertirá en delincuentes a millones de trabajadores extranjeros. Una manifestación pequeña comparándolas con aquellas habituales en Caracas, enorme comparándola con las manifestaciones anti-guerra a las cuales he asistido en USA. Mexicanos, salvadoreños, peruanos, gringos, hondureños, guatemaltecos, chinos, con sus banderas.

Todos se sienten ciudadanos. Ciudadanos de allí, de San Francisco, de California.

Tienen una bandera, una nacionalidad de papelito. Pero, se sienten ciudadanos de aquí, de la ciudad en la cual viven, en la cual trabajan, van a la escuela y pagan impuestos. Son bilingües. Poseen una cultura mixta que no es de este lado de la frontera, ni de aquel lado.

Tres generaciones internacionales. Treinta millones de ciudadanos que se mueven sin pararle a las fronteras.

Ellos van a borrar esas fronteras. No es suficiente un muro, ni siquiera es suficiente el océano. Los más pobres desde la calle, los mejor educados desde las universidades, van a cambiar la noción de ciudadanía. “Aquí estamos y no nos vamos”, es su consigna. En Washington no se dan cuentan, pero la reforma legal anti-inmigrantes prendió la revolución que va a acabar con la nacionalidad de papelito en USA. Amaneceremos en un día de ciudadanos, de la ciudad en la cual se vive y se trabaja.

April 16, 2006

La Verónica

En la casilla: A través de espejos

Fotógrafos mexicanos, siguiendo la mirada de la patrona.

Graciela Iturbide

Manuel Álvarez Bravo

Héctor García

April 12, 2006

Siete años

En la casilla: Correspondencia
  • No es la capacidad de curar ciegos, de caminar sobre el agua, o de resucitar a Lázaro lo que inspira. Lo que inspira de verdad es que poetas itinerantes del medio oriente fueron capaces de escribir versos como I Corintios 13 hace dos mil años, sin Internet, sin libros, sin televangelistas. Rodeados de necesidad, de miseria y de injusticia, esos hombres vieron claramente algo que tú y yo, o tal vez fui yo solo, vimos borrosamente y por fracciones de segundo esta semana. Y ellos le dedicaron su vida a eso mientras que nosotros -o tal vez soy yo solamente- buscamos desesperadamente como echar para atrás y echarle tierrita tratando de que no se nos note mucho el rubor en las mejillas electrónicas de nuestros mensajes.

  • No leo mucho la Biblia; pero he leído mucho Corintios 13. “El amor nunca deja de ser”.

  • Para llegar a ese Dios hay que edificar el alma. Pero la edificación del alma es una nueva Torre de Babel. Con órdenes y contraórdenes, con una gran confusión de lenguajes, tales como el lenguaje del orgullo, de la dignidad, de la susceptibilidad. Si mi amor por ti no te edifica, entonces tengo que retirarlo. La verdadera meta no es que yo te ame y que lo diga a lo Juan Charrasqueado, con mariachis, tequila y coñazos. La verdadera meta es que yo sepa que mi amor te edifica, incluso si es sólo un amor virtual. Pero si el Acertijo y el Rey de Corazones me tapan los ojos, entonces no sé dónde estamos ni a dónde vamos. Boto tierrita y no juego más.

  • Estás en tu derecho. ¿Cómo decías? “Para bailar un tango se necesitan dos”. ¿Bailamos? Remember, it takes two to tango.

Ambos tomaron vodka. En sus casas. A solas.

~

Sin prisa, pero con perfecto conocimiento de la urgencia de las palabras, el poeta hace un trazo más sobre el pergamino. El trazo no es continuo; la tinta tiembla sobre el pergamino como presagio del camino futuro de sus letras: algunas veces serán comprendidas, algunas veces no. El poeta respira hondo y aunque quiere poner la mente en claro, la imagen del último leproso con quien compartió el pan de ayer, la imagen de la última crucifixión en nombre de Roma, el olor a muerte, a miedo y a traición lo envuelve todo… o casi todo. Como bestias del pleistoceno, reflejando en sus dentelladas y sus manotazos la furia de los volcanes, la irracionalidad de los terremotos que formaron su hábitat, los hombres que rodean al poeta llevan el espíritu de T-Rex. En tantos millones de años, el ADN aún sigue enfrascado en defender la vida de uno con la muerte de otros. Recostado de un arbusto, escuchando el sonido de las olas, el poeta entrecierra los ojos y se concentra en el estallido de luces reflejadas por las aguas del puerto de Corintio. El poeta comprende la clave del planeta. A pesar de haber dormido poco, de haber vivido un día más en el precario equilibrio de su peregrinaje por el mundo, el poeta sabe la urgencia del mensaje. Sin mirar el papel, con su mirada fija en un punto distante del futuro, como si nos viera a nosotros, la mano del poeta convierte gotas de tinta en versos.

"Si yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, 
y no tuviera amor, 
vendría a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 
Y si tuviera el don de profecía, y entendiese todos los misterios 
y toda la ciencia, 
y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, 
y no tuviera amor, 
nada sería.
Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, 
y si entregara mi cuerpo para ser quemado, y no tuviera amor,
 de nada me serviría. 
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, 
el amor no es jactancioso,  no se envanece; no hace nada indebido, 
no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, 
y cesarán las lenguas,  y la ciencia acabará.
Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
mas cuando venga lo perfecto,  entonces lo que es en parte se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño,
juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. 
Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; 
pero el mayor de ellos es el amor."

Cuando termina de escribir, el poeta lee el verso y lo comprende. Es como si otro lo hubiese escrito y se lo hubiese dado a él. El poeta también sabe que los T-Rex del futuro, los inquisidores, vestidos de blanco y púrpura y proclamando defender la fe que encierran esos versos, sin que importe un carajo que de verdad no la comprendan, van a quemar, a degollar y a ultrajar metódicamente. El corazón detiene su ritmo por un breve momento y luego lo acelera, mientras el poeta se limpia la lágrima. “El amor todo lo comprende.” Sus versos vienen por un camino accidentado, a través de los años y de los pueblos. Lo reproducen monjes en la soledad de las abadías. Lo reproduce Gutenberg en la Biblia Mazarin. Lo reproduce Casiodoro de Reina en 1569. Y yo lo escribo en este mensaje. El poeta sonríe cuando nos ve. Asiente con un leve movimiento de la cabeza; con su dedo apunta primero al sol, luego al reflejo en el agua.

CEM

(Feliz aniversario)

April 6, 2006

Subterráneos

En la casilla: Serendipity
“I dunno he was just very strange, he wanted, he talked with me very clearly and insisting -like intensely looking right at me and at great length but smiling about the simplest commonplace subjects but we both knew we meant everything else that we said-you know life-actually it was about the tunnels, the Stockton Street tunnnel and the one they just built on Broadway, that’s the one we talked the most, but as we talked this a great electrical current of real understanding passed between us and I could feel the other levels the infinite number of them of every intonation in his speech and mine and the world of meaning in every word. I never realized before how much is happening all the time, and people know it

Jack Kerouac

En el avión leía The Subterraneans. Habría que ir al lugar en el cual Allen Ginsberg leyó Howl! Dos pequeños obstáculos. No recuerdo el nombre del bar. De hecho no sé si alguna vez supe el nombre del bar. Tampoco sé si el bar existe. Pero habría que ir. Tomarse un par de tragos. Quizás escuchar algo de jazz. Escuchar, esto sí es seguro, el beat.

the madman bum and angel beat in Time, unknown, 
yet putting down here what might be left to say 
in time come after death, 
and rose reincarnate in the ghostly clothes of jazz in 
the goldhorn shadow of the band and blew the 
suffering of America's naked mind for love into 
an eli eli lamma lamma sabacthani saxophone 
cry that shivered the cities down to the last radio 
with the absolute heart of the poem of life butchered 
out of their own bodies good to eat a thousand years.
Notas previas

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