Rulemanes para Telémaco

March 17, 2006

Las conversaciones de los amantes

En la casilla: A través de espejos

El deseo de gozar de las conversaciones ha sido uno de mis temas más recurrente en estos días. Monotema, quizás.

Encuentro este Durar y Arder:

Todo el mundo parece creer que la conversación es uno de los placeres de la vida. Desde que la especie conquistó el lenguaje, es lógico pensar que su evidente utilidad incentivara el frecuentar su uso. Viendo en qué consisten algunas de las realizaciones concretas de esta habilidad –inacabables chácharas circulares que se prolongan deleitosamente sin más aparente finalidad que la pura fonación–, uno está tentado a pensar que la comunicación oral de los humanos está a medio a camino entre la transmisión del pensamiento y el puro contento del gorjeo compartido de una pareja de periquitos. Entre estos dos extremos se sitúa el repertorio de los infinitos diálogos habidos y por haber.
    Juan Raigón

Me deleita su sarcasmo; me regodeo en confesar mi indeseada admiración.

Me rebelo ideológicamente. No estoy de acuerdo, que conste.

La cita –no textual, pues no la conservo—decía que los amantes deberían ser sordomudos y comunicarse sólo mediante cartas de amor.

Se busca alguien lo suficientemente talentoso para reivindicar la conversación de los amantes.

8 Piolines »

URI para referencias: http://rulemanes.blogsome.com/2006/03/17/las-conversaciones-de-los-amantes/trackback/

  1. Segun Austin y los Actoi de Habla, no deberias estar chachareando, pues solo pierdes el tiempo… Buen locutor es aquel que dice lo que hace falta, cuando hace falta y de la manera mas corta posible.
    No se aburrio nunca Austin? No lo sé… En todo caso, es interesante como el efecto pragmatico del lenguaje (sincronizar lo que se desea/tiene la intencion de hacer con el lenguaje) funciona segun estos teoricos anglosajones, en los marcos mas aburridos del mundo: cierra la puerta, te prometo venir manana, bautizo este barco el Stalin, etc.
    Interesante es, como apuntas hacia el final de tu post, como el lenguaje a veces cumple funciones indirectas, como en el de los Amantes… Sartre en La Nausea comenta austinianamente como dos amantes sentados en una mesa hacen la corte. De qué sirve, se pregunta, por qué no van al grano si todo el mundo sabe que llegaran al final? Sencillamente, porque Sartre/Austin no entendio que si vas a un bar y lanzas de buenas a primeras el performativo “Buenas noches. Tengo ganas de penetrarle, segnorita”, no se llegarà lejos… En fin, no creo (nunca intenté ese Acto de habla en especifico).
    Asi que a veces hace falta la habladera de bolserias… Perdona la disgresion, fue una reflexion rapida que se me ocurrio.
    Saludos!

    Comment por Vicente Ulive-Schnell — March 18, 2006 @ 2:40 pm

  2. “Buenas noches. Tengo ganas de penetrarle, segnorita”, sería ilocucionario. You don’t “perform” una penetración con sólo decirlo, sólo estás expresando tu deseo.

    Pero, lo importante es el punto de que el acto de habla “Buenas noches. Tengo ganas de penetrarle, segnorita” es terriblemente ineficiente. Si alguien tratara de ser así de conciso y directo tiene una alta probabilidad de morirse virgen.

    “Coronan” los que cuentan historias ingeniosas y hablan de temas interesantes para quien escucha.

    No hay amantes si no hay conversación.
    (Versión erótica del famoso “no hay almuerzo gratis”).

    Comment por Iria — March 18, 2006 @ 6:09 pm

  3. Dolcissima:
    Un momento, por favor. ¿No se trataba de reivindicar la conversación de los amantes? Eso presupone que la “segnorita” y el señorito ya son amantes; luego entonces uno puede iniciar una conversación con, digamos, “no sabes cuántas ganas tengo de penetrarte”.
    Cuando se tiene un amante, supongo (espero, creo) que una frase así más que formar parte de una cotidianidad es una apetecible reafirmación.
    Ustedes están hablando de “aproach”, de seducción entre dos posibles desconocidos, seguros no amantes.
    Me viene una pequeña reflexión: No me interesa pensar o saber que soy un buen amante, me interesa que lo piense y lo sepa mi amante, e imagino que a ella le debería interesar lo mismo de mí.
    Lástima que no puedo reivindicar nada: nadie me ha dicho nunca que soy un buen amante. Aprovecho para un clasificado:
    “Se busca mujer que quiera ser mi amante. Debe estar dispuesta, luego de establecer que somos amantes, a reivindicarme como ’suficientemente talentoso a la hora de hacer el amor con las palabras’. Pido y doy absoluta seriedad.”

    Comment por Fer — March 19, 2006 @ 8:42 pm

  4. Es una ternura, eso de mandarse cartitas de amor.

    Creo que es una práctica sana, ser un mala cara en la vida y escribir cartitas de amor en el escondite de la casa.

    Comment por arboltsef — March 20, 2006 @ 4:37 pm

  5. Creo que estás usando este ejemplo como excusa para publicar tu clasificado, Fernando ;)

    El ejemplo de Ulive nos sirve como una “exageración pedagógica” para recalcar que la conversación entre una pareja de amantes es esencial y requiere ir más allá del uso intrumental del lenguaje. “Pásame la pimienta” y “sírveme un poquito de agua” no son precisamente estímulos para la pasión. Alcanzamos intimidad emocional a través de la conversación sea sobre ficciones o sobre revoluciones.

    “Tengo ganas de penetrarte” no es muy erótico, a menos que los amantes en cuestión se encuentren separados por varios cientos de kilómetros, que le den al asunto el atractivo de la imposibilidad. Si la pareja está compartiendo el mismo sofá o la misma cama o cualquier otro espacio más o menos apropiado, la declaración va sobrando. En ese caso, mejor dejar que los cuerpos hablen una vez que hayamos alcanzado la intimidad emocional necesaria antes de la intimidad física.

    Comment por Iria — March 21, 2006 @ 12:30 am

  6. Claro que es bueno hablar de naderías. Es el gorjeo que decía. Pero los periquitos se solazan en ese gorjeo, el hombrer procede de ancestros parecidos, abuelos gorjeantes. El convertir el gorjeo en inteligible, articulado, no le quita sus viejas cualidades. No hay tanto sarcasmo como cree Iria: en todo caso, sarcasmo respecto a mí: el fóbico social incapaz de disfrutar de la cháchara. No es lucidez: en todo caso, una jodida, arbitraria lucidez. De cualquier modo –Iria sabe que lo pienso–, yo soy un puzzle –como todos, por otra parte, eso también lo pienso– y es una de las piezas la que habla. No hay intención polémica, pues todas las contradicciones están dentro de mí, repartidas por las demás piezas. De cualquier forma, mi poca experiencia del amor me dice que fuera del éxtasis, o fuera de la carta de amor, la cosa empieza a joderse. Antes o después.

    Comment por Juan Raigón González — March 22, 2006 @ 2:01 pm

  7. Quizás al final yo le entro más fuerte que tú al sarcasmo, Juan. A mí los gorjeos matrimoniales me irritan un poco. Tampoco disfruto de la cháchara social, aunque no le tengo fobia a la gente; sólo sufro de timidez y del miedo a ser herida de quien se reconoce excesivamente vulnerable.

    Ironía aparte, la lucidez me alcanza para aspirar a conversaciones en las cuales se crucen ideas y cuestionamientos. Tengo fe en que la cosa no tiene inevitablemente que empezar a joderse por pura entropía.

    Depende de quienes participan en la relación mantener una conversación estimulante. O el éxtasis, si se quiere.

    Comment por Iria — March 23, 2006 @ 4:13 pm

  8. Eisntein

    dijo alguna vez el matrimonio seria tratar de hacer un error perdurable. “el tuvo varios” Ademas de a consejarnos a no creer que los enamorados caen por gravedad…

    Comment por dilentantista — October 23, 2006 @ 8:28 pm

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