Cuando el gobierno caiga
Ese poeta que me mira. Todas las noches, sale de clase, dilucida un verso, espanta las moscas del bebedero, bebe un sorbo, sacude su blue jean. Y lo sigue haciendo, siempre triste, lacónico. A veces el público lo aplaude, él sólo merodea en su bolsillo, hunde su frente en el palco mientras yo pienso: Él y la página en blanco.
Martha Kornblith. Oraciones para un dios ausente.
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El # 1 del blogzine Galatea Resurrects incluye un ensayo de Guillermo Parra sobre la poesía de Martha Kornblith, perteneciente a una legión distinta de ganadores.
Parra intenta localizar la poesía de Kornblith en aquella Caracas de finales de los ´80s y principios de los ´90s, del “¡están saqueando Supervolumen! y la rendición en el Museo Militar.
Me cuesta ubicar la poesía de Kornblith en ese contexto de convulsión externa. Al leer poemas de Oraciones para un dios ausente o El perdedor se lo lleva todo, tiendo a pensar más bien en la tristeza para adentro.
Pero, quizás Parra tenga razón y la tristeza venía de la Caracas que aprendía a ser sinónimo de violencia.
Esa de la Sesión de Endodoncia, que Parra traduce así:
When the government falls
When the government falls I will be habitually alone. Since I will have postponed the shopping —as always— from taking so much time to imagine you, my pantry will be empty and I will saunter without breadcrumbs, or relatives, or neighbors or pain killers, alone. I will be a woman in a country at war thinking of you habitually —alone—







