Rulemanes para Telémaco

March 16, 2006

Cuando el gobierno caiga

Ese poeta que me mira.

Todas las noches,
sale de clase,
dilucida un verso,
espanta las moscas del bebedero,
bebe un sorbo,
sacude su blue jean.

Y lo sigue haciendo, siempre
triste,
lacónico.

A veces
el público lo aplaude,
él sólo merodea en su bolsillo,
hunde su frente en el palco
mientras yo pienso:

Él
y la página en blanco.

Martha Kornblith. Oraciones para un dios ausente.

~

El # 1 del blogzine Galatea Resurrects incluye un ensayo de Guillermo Parra sobre la poesía de Martha Kornblith, perteneciente a una legión distinta de ganadores.

Parra intenta localizar la poesía de Kornblith en aquella Caracas de finales de los ´80s y principios de los ´90s, del “¡están saqueando Supervolumen! y la rendición en el Museo Militar.

Me cuesta ubicar la poesía de Kornblith en ese contexto de convulsión externa. Al leer poemas de Oraciones para un dios ausente o El perdedor se lo lleva todo, tiendo a pensar más bien en la tristeza para adentro.

Pero, quizás Parra tenga razón y la tristeza venía de la Caracas que aprendía a ser sinónimo de violencia.

Esa de la Sesión de Endodoncia, que Parra traduce así:

When the government falls

 When the government falls
I will be habitually alone.
Since I will have postponed
the shopping
—as always—
from taking so much time
to imagine you,
my pantry will be
empty
and I will saunter without
breadcrumbs,
or relatives, or neighbors
or pain killers, alone.
I will be a woman in a
country at war
thinking of you
habitually
—alone—

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