Quería escuchar los Carmina mientras te escribía. No tengo aquí el disco. Imaginaré que los escucho. Quizás en el silencio pueda oír mejor las palabras que quisiera decirte para vencer tu desaliento.
¿Has oído hablar de Pedro Abelardo? En su época fue el más popular maestro de teología, ética y lógica de Paris. Su época también lo conoció como poeta; su poesía profana ha sido alabada como la más delicada de la tradición goliarda. Nuestra época recuerda a Pedro Abelardo, principalmente, por su gran amor; por las cartas que le escribió su amante Eloísa. Los comentaristas dicen que es la correspondencia amorosa más bella que se haya escrito nunca.
A nuestra manera, nosotros también somos dueños de las cartas de amor más hermosas que se hayan escrito nunca. «Creer en algo, en alguien, ahora»… Siento la responsabilidad de devolverte esa fe, de hacerte reír, nuevamente.
Ahora, a solas, yo quiero hacer un acto de contrición. Lo he hecho antes. Debo hacerlo de nuevo porque mi debilidad no puede ser más fuerte que tu amor. Porque tu felicidad es mi misión. Y mi felicidad es tu misión.