Pilas-bululú y bululú-expreso
¿Con qué se come eso?
Es un intento por darle una traducción criolla a los términos flash-mobs y smart-mobs. Básicamente, se trata de utilizar tecnologías de uso cotidiano como el teléfono celular y el correo electrónico para organizar grupos numerosos o verdaderas multitudes que actúen coordinadamente en un lugar público. Los bululús pueden tener objetivos políticos, o artísticos, o pueden ser un entretenimiento trivial.
El uso de estas tecnologías cotidianas disminuye los costos de organización, contribuye a distribuir el liderazgo y facilita la acción colectiva. En esta línea de organización no se require una prohibitiva inversión en dinero o en tiempo para establecer una red con personas que tengan intereses (políticos, sociales, culturales) similares y el éxito de la movilización depende de muchos individuos actuando autónomamente no de una estructura jerárquica. Así que parece una táctica de movilización adecuada en un contexto en el cual partidos políticos, sindicatos y gremios han sido debilitados por ataques externos y por sus propias ineficiencias. Además, podría contribuir a fomentar una cultura de participación.
Asimismo, la ausencia de publicidad previa, la falta de cabezas visibles y la rápida dispersión una vez que se ha realizado el acto ayudan a incrementar la seguridad para los participantes cuando las manifestaciones públicas están restringidas.
Tengo la impresión de que por allí hay muchos que ya han participado en smart-mobs sin saber que lo estaban haciendo. Pero, creo que sería más inteligente hacerlo concientemente.







