Rulemanes para Telémaco

July 18, 2005

El síndrome de Ulises

En la casilla: (eto ne)pravda
Hallóle sentado en la playa, que allí se estaba, sin que sus ojos se secasen del continuo llanto, y consumía su dulce vida suspirando por el regreso; pues la ninfa ya no le era grata. Obligado a pernoctar en la profunda cueva, durmiendo con la ninfa que le quería sin que él la quisiese, pasaba el día sentado en las rocas de la ribera del mar y consumiendo su ánimo en lágrimas, suspiros y dolores, clavaba los ojos en el ponto estéril y derramaba copioso llanto.

La Odisea. Canto V. (Trad. Luis Segalá y Estalella).

Navegando por la red, me topé con un nuevo mal que parece aquejar a los países industrializados: el síndrome de Ulises. Al parecer se trata de un conjunto de problemas socio-afectivos que afecta a los inmigrantes, más allá de los problemas económicos y legales ya conocidos.

De acuerdo con la sintomatología descrita por quienes estudian el problema, los inmigrantes, cual Odiseo en Ogigia, viven en duelo por la pérdida de su status social, la nostalgia por los amigos y la cultura que quedaron en el hogar, el apego a una lengua que los “extranjeros” entre quienes vive no saben hablar y el cansancio que deja la lucha por sobrevivir en un ambiente hostil. Agotados por la pelea cotidiana contra esos dos mundos que parecen apostar por su fracaso. Sufriendo por un supuesto daño irreparable, que se le ha hecho a alguien que quedó en casa.

Contrario a los depresivos, los Ulises no tienen ideas suicidas y no son apáticos. Continúan emprendiendo proyectos, mientras van cayendo las lágrimas.

Luchan para no ahogarse. Responden al constante estado de emergencia. Sobreviven a naufragios.

Y velan por las noches planeando el regreso a Ítaca.

21 Piolines »

URI para referencias: http://rulemanes.blogsome.com/2005/07/18/el-sindrome-de-ulises/trackback/

  1. Hay un chiste entre inmigrantes: Mudarnos nos hace infelices, cuando estamos acá afuera añoramos lo que dejamos, en lo que llegamos allá nos acordamos de porqué nos vinimos..total siempre sufriendo! Muy bueno el post.

    Comment por Martha Beatriz — July 18, 2005 @ 3:19 pm

  2. Los gas descrito muy bien, Iria: no se cansan, no desfallecen, tratan de buscarle la vuelta, como dicen ellos, y eso de estar lejos, apaleado casi, y con ganas de seguir adelante, es algo que yo, depresivo, no puedo entender. Cuando veo a esa mujer, ecuatoriana o boliviana, sentada en un banco de un parque, hablando por el móvll, con sus ropas de allá; o a un grupo de ecuatorianos en una plaza de noche, bebiendo y contando chistes, pienso qué pensarán de esta tierra extraña. Yo no podría, la verdad…

    Comment por lukas — July 19, 2005 @ 5:27 am

  3. Hola:

    No sé bien porque me acordé de las personas que están en recuperación de algunas adicciones o compulsiones llamadas patológicas, sobretodo, los AA.

    Creo que en ellos también existe una cierta añoranza de tipo duelo que se hace por una especie de ritual aflictivo en sus reuniones. Lo interesante es ver cómo asistiendo a ellas se alejan del alcohol, mientras marginalizan -se hacen al margen- de algunas libertades de las que solían gozar…

    Eso les ayuda mucho, pero les hace vivir como en una especie de destierro. ¿Será que en términos culturales los AA son personas que han inmigrado simbólicamente de la sociedad?

    ¿Podrán los inmigrantes cargarse de fuerza y darle sentido al sacrificio de su foránea estancia, mediante la asistencia a grupos especiales que les permitan hacer una red social, una red capaz de aclamar y reclamar por una mejoría de sus derechos?

    Son sólo preguntas…

    saludos

    Comment por Adriano — July 19, 2005 @ 8:22 am

  4. Oopps!! Por cierto Iria, me mudé de blog. Me gustaría mucho que te dieras una vuelta si así lo deseas…

    gracias

    Comment por Adriano — July 19, 2005 @ 8:24 am

  5. Quizás por aquella “cercanía de lo lejano”, de la que hablara Georg Simmel, a principios del otro siglo, el que pasó.
    Pero los regresos nunca son fáciles ni sencillos. El propio Odiseo lo supo: hubo de enfrentarse y luchar duramente para poder quedarse en su tierra. ¿o es que “su tierra” ya no era tal, y el mar y sus circunstancias se habían convertido en su verdadero hogar?
    ¿Qué hacer cuando no se tiene una obstinada Penélope en la espera? ¿un Telémaco en la ilusión? ¿o, al menos un fiel Argos…?

    Comment por Bardamu — July 19, 2005 @ 9:55 am

  6. Adriano, es atinada tu intuición sobre el rol de las redes sociales y incorporación a grupos de apoyo en la superación del síndrome de Ulises.

    Por lo que he leído, este tipo de intervenciones parecen ser las más efectivas en el tratamiento del síndrome.

    Precisamente, descubrí el síndrome de Ulises en el monitoreo que hago de referencias al impacto de las redes sociales en la solución de problemas individuales y colectivos.
    No obstante aclaro que el fenómeno es nuevo para mí y quizás hay otras perspectivas.

    Ya pasaré a conocer tu nueva bitácora.

    Y más tarde sigo contestando a los comentarios.

    Comment por Iria — July 19, 2005 @ 12:46 pm

  7. No recuerdo que en los ensayos de Simmel que leí se haya referido a la problemática del inmigrante, pero sí a los efectos en el individuo de la vida en la ciudad. Algunos puntos de contacto con el síndrome de Ulises, según recuerdo.

    Tendría que relerlo para ver cómo se aplica aquí la tensión entre el grupo pequeño (de pertenencia) y el grupo más grande de la forzada interacción urbana.

    Comment por Iria — July 19, 2005 @ 7:59 pm

  8. Tuve que interrumpir mi comentario anterior, pero ahora sigo.

    Bardamu, por lo que entiendo del síndrome de Ulises y por mi propia experiencia (que no es exactamente de emigrante, pero tiene puntos en común), no es la separación del núcleo familiar el centro del problema. Quizás porque esos son lazos que no se rompen.
    Los lazos que se debilitan o se pierden por completo causando el desajuste socio-afectivo son aquellos que nos vinculaban a amigos y a colegas, a aquellos con quienes se compartían aficiones o ideas.

    Por eso el establecimiento de nuevas redes sociales es crítico para sobreponerse al síndrome.

    Supongo que este es un factor que contribuye a la formación de los ghettos de inmigrantes y de esas especies de comunas que describe Lukas, que sé son comunes entre los ecuatorianos y los marroquíes en España. Aquí he visto esa tendencia al ghetto entre los mexicanos y los centroamericanos. Algo parecido entre los chinos, como ese grupo que ahora veo a través del ventanal de mi casa y que se reúne casi a diario. Una opción que no tienen quienes provienen de países con una inmigración menos numerosa.

    Pienso también que aquellos que van y vienen libre y frecuentemente entre el país de origen y el país de residencia deben ser menos proclives a desarrollar el síndrome. Admito que también pueden sentirse nostálgicos, como dice Martha Beatriz, pero no creo que sufran un desajuste tan marcado.

    Comment por Iria — July 19, 2005 @ 10:29 pm

  9. Iria, si me permites comentar más, te diré que estoy deacuerdo contigo sobre lo que mencionas respecto al síndrome de ulises (no me gusta tanto el término: se me hace que amortigua un poco el peso social del problema). Creo que la cuestión puede ser entendida también en términos sociológicos, es decir, como un desajuste en el habitus de las personas que son inmigrantes.

    Someramente, se puede decir que un habitus se constituye por la relación que el cuerpo individual tiene con la estructura del cuerpo social en la que vive. Un habitus es aquello que “hace” social y estructuralmente a las personas: las conforma prácticamente en individuos capaces de acción social, es decir, los hace “agentes sociales”.

    Un habitus remite a las disposiciones incorporadas que dichas personas adquieren en función de las prácticas que han realizado durante su vida social. Estas disposiones incorporadas están en consonancia con las estructuras sociales que constituyen los campos de acción en los cuales dichas personas actúan y participan, y que lo hacen en tanto que son seres que “saben hacer” algo, es decir, que saben hacer lo que hacen en ese campo: que saben jugar el juego que en ese campo de acción se juega.

    De tal forma, las personas que adquirieron conocimientos o saberes SIMILARES durante su vida práctica -me refiero a conocimientos que remiten a las condiciones de vida en las cuales dichas personas crecieron: conocmientos que remiten asimismo a las instituciones que los formaron, a los cambios adaptativos que dichas personas sufrieron para aprender a hacer algo, es decir, para hacerse de un oficio o de un saber práctico-, en fin, estas personas que han podido adquirir conocimientos o saberes similares en su existencia social, por supuesto, TIENEN HABITUS SIMILARES.

    La cosa es que estos habitus se ven desagrrados cuando las personas emigran a otro país. De tal modo, no es tanto una cuestión de vinculos afectivos o familiares, sino es una cuestión de orden práctico, de sentido práctico. El sentido práctico de los inmigrantes no está en consonancia reciproca con las estructuras sociales de las sociedades a las que llegan, y eso implica una disimetría en su habitus, un desfase de sus acciones, un desajuste en sus decires, una histéresis de su timing corporal.

    O sea que el desajuste socio-afectivo en realidad es un desajuste de los saberes prácticos que tienen estas personas y que no pueden hacer valer en los campos de acción en los cuales quieren participar -además de que los campos en los cuales si pueden participar están muy determinados y son muy hostiles-. Por supuesto que las excepciones existen, pero nadie sabe cuánto estas excepciones estén en función de cierta políticas ideológicas.

    Ciertamente los lazos o los vínculos que se debilitan o se pierden (que son las relaciones incorporadas o encarnadas en el habitus) suceden porque los inmigrantes no sólo se han salido de su territorio original de acción, sino tambien porque sólo tienen forma de relacionarse con personas similares a ellos, es decir, de su mismo habitus, esto es, con personas que tienen habitus desafados o disimétricos.

    Las formas de interacción que tienen disponibles son siempre entre habitus desafasados, y ello implica una tendencia a la guettización de sus vínculos.

    No es lo mismo tener tener relaciones plenamemnte competitivas en los campos de acción, es decir, tener relaciones consonantes de los habitus con los campos en los que es posible actuar, que tener relaciones rotas y fragmentadas entre habitus desajustados, habitus que sólo pueden partcicipar de subcampos de acción marginales.

    Pienso que establecer nuevas redes sociales es primordial para que se reclamen los derechos de los inmigrantes, y también sobretodo para que exista una mayor apertura y consonancia en la relación dada entre sus habitus desfasados y las estructuras objetivas que contituyen los campos en los que los inmigrantes participan.

    Iria, si consideramos estas cuestiones de tipo sociológicas, el término de síndrome queda medio corto, porque hace de esta lógica social una especie de alergia. No es una epidemiología lo que les sucede a estas personas, es un terrible desarraigamiento objetivo que está determinado por la física social, y no por una especie de hipo o salpullido.

    Bueno, perdón por el bourdieuanismo, pero a veces es necesaria una explicación sociológica a una explicación clínica…

    saludos

    Comment por Adriano — July 20, 2005 @ 11:20 am

  10. Al parecer no estamos en desacuerdo con respecto a este punto, Adriano. El término “síndrome de Ulises” no lo acuñé yo, si fuera el caso habría dicho “síndrome de Odiseo”.

    También creo que el problema tiene un sesgo hacia el lado de la psicología clínica. Normal que así sea, dado que proviene de ese campo.

    Yo hago una lectura más sociológica del problema, por eso mi enfasis en el rol de la noción de redes sociales tanto para entender el origen del fenómeno como para contribuir a superarlo.
    También por eso introduje el tema del ghetto, que ya sugería Lukas en su comentrario sobre los ecuatorianos en España y a un nivel menos obvio Martha Beatriz.
    Si relees mi comentario previo, verás que le aclaro a Bardamu que la separación del núcleo familiar no es el punto crítico sino la ruptura o el debilitamiento de las redes sociales (amigos, colegas, partícipes de la misma ideología, afinidades culturales).

    Mi hipótesis es que el desajuste socio-afectivo que describen los reportes clínicos es consecuencia de la ruptura de esas redes sociales.

    Considero también que el problema va más allá del desfase entre el habitus adquirido o desarrollado por las personas en el campo en el cual actuaban previamente y el nuevo campo social en el cual viven. Aunque Boudieu usa el término “saberes prácticos”, lo cierto es que su teoría enfatiza
    en valores culturales y normas de interacción.
    Admito que valores y normas son importantes porque configuran preferencias y expectativas de utilidad, pero son sólo la mitad del modelo.

    El valor de las redes sociales está dado tammbién porque son intermediarias en el acceso a información, multiplican los recursos disponibles por la vía de la eficacia colectiva, facilitan la toma de decisiones y ayudan a influenciar a otros actores, especialmente a las instituciones públicas.

    Todo ese proceso tiene consecuencias políticas y económicas. Son esas consecuencias políticas y económicas las que causan el desajuste. Pero, las personas normales no hacemos cotidianamente este tipo de análisis teóricos de nuestros problemas, sino que los reducimos a ideas más concretas y emociones como la nostalgia.

    Ps. Si te permito comentar más, Adriano. (Aunque creo que era una pregunta retórica).

    Comment por Iria — July 20, 2005 @ 12:48 pm

  11. Iria, creo que estamos totalmente de acuerdo. Había entendido tu comenatrio perfectamente y de hecho fue lo que me estimuló a hacer el comentario. Celebro tu sociologismo. Creo firmrmente en las redes sociales en el sentido que dices, y creo que en efecto son la otra mitad de lo que a muchos ciudadanos nos hace falta en términos sociales.

    saludos y respetos

    :)

    Comment por Adriano — July 20, 2005 @ 5:10 pm

  12. ¡Excelente! Iria: Después de varios días locos vuelvo a visitar las bitácoras, entre ellas la tuya, con ella empiezo mi paseo virtual. Me parece excelente el tema que tocas, la nota que incluyes. Ha despertado en mí ideas que quiero desarrollar en mi bitácora, nada del otro mundo. Relaciono este Sindrome de Ulises más con el hecho mismo de estar en esta tierra, las figuras símbolos y el inicio de este viaje desde que dejamos la caverna de Platón (simbología del arriesgarse a salir en busca del significado de todas las sombras que pasan y nos invita a hacer lo mismo) Penélope, la madre infinita, la mujer que se convierte en madre, la que espera y perdona, acompañada del fiel compañero, el tejido símbolo del tiempo que se puede hacer y deshacer mientras el alma duele sin saber cuándo regresa el amado. Vaya, estoy medio cruzada, ojalá no se me escapen las ideas, tengo muchas que hacer antes de ponerme a trabajar en ellas, cosas de casa, cosas de cooperación con la familia misma.

    Abrazos, un gusto leerte, como siempre…Iria

    Amparo

    Comment por Amparo — July 21, 2005 @ 10:38 am

  13. No sé sabes (quizás sí) que el tema del viaje como aprendizaje vital es una de mis obsesiones literarias. Precisamente, mi pasión por la Odisea se debe a su tratamiento de ese tema.

    Creo que el capítulo en el cual Odiseo visita el Hades conecta bien con el mito de la Caverna, en la dimensión de la búsqueda de significado que tú apuntas.

    Espero leer ese trabajo, Amparo.

    Comment por Iria — July 21, 2005 @ 2:54 pm

  14. Creo que es feo estar sentado en una banca de uno de los parque de Paris, acompañada de 145 parisianos (exajerando cifras,)tratando de formar un proyecto.. 145 personas que dicen quererte, acompañarte, pero en relidad estas sola, tu familia, tus amigos, tu casa, tu vida, se quedó atrás, atrás de miles de kilometros extendidos de oceano…

    Comment por Angelica — August 7, 2005 @ 10:37 am

  15. ¡Qué suerte haber tropezado con este artículo gracias a tu sección Imanes!
    Es increíble la de significaciones que pueden adquirir las grandes historias de la literatura antigua.
    Odiseo (Ulises) dando nombre a un síndrome que afecta a los inmigrantes. Qué lejos de la interpretación de Kavafis: “pide que tu camino sea largo, / rico en experiencias, en conocimiento”. O de Cernuda: “Mas ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas, / Sino seguir libre adelante, / Disponible por siempre, mozo o viejo, / Sin hijo que te busque, como a Ulises, / Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope”. Leyendo estos versos de Cernuda, intuyo lo terrible que tiene que ser el otro síndrome, el del viajero que regresa a su tierra, de la que partió hace mucho tiempo, y la encuentra extraña y hostil.

    Comment por Paco — March 21, 2006 @ 11:19 am

  16. “Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
    Rico en saber y en vida, como has vuelto,
    comprendes ya qué significan las Ítacas. “

    Comparto la versión de Cavafis, la necesidad del viaje para aprender a vivir.

    Cavafis también sirvió de pretexto para otra conversación sobre el tema de los repatriados. Tema al cual creo volveré con frecuencia a finales de este año.

    Comment por Iria — March 22, 2006 @ 4:40 pm

  17. probar lo que sale

    Comment por Anonymous — March 24, 2006 @ 6:25 pm

  18. Síndrome de Ulises
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    Saltar a navegación, búsqueda
    El Síndrome de Ulises es un síndrome de naturaleza psicológica que se caracteriza por un estrés crónico que viene asociado a la problemática de los inmigrantes al afincarse en un nuevo país. El nombre viene derivado del héroe mítico Ulises el cual, perdido durante muchísimos años en su camino de vuelta a Ítaca, añoraba su tierra de origen pero se veía imposibilitado para volver a ella.

    Según el doctor doctor Joseba Achotegui, psiquiatra de la Universitat de Barcelona, en declaraciones al diario El Mundo, es una situación de estrés límite, con cuatro factores vinculantes: soledad, al no poder traer a su familia; sentimiento interno de fracaso, al no tener posibilidad de acceder al mercado laboral; sentimiento de miedo, por estar muchas veces vinculados a mafias; y sentimiento de lucha por sobrevivir. Se calcula que en España puede haber unas 800.000 personas afectadas por esta enfermedad.

    El síndrome de Ulises no sólo actúa por sí mismo sino que, como toda situación de estrés, contribuye a acelerar o desarrollar ciertas patologías que podían hallarse latentes en aquellos que los sufren. Por ejemplo, pacientes con predisposición a desarrollar brotes psicóticos pueden ver acelerados o aumentados su aparición a causa del estrés, de ahí que la tasa de estas patologías sean mayores en el colectivo de inmigrantes que en la población general.

    Además, El síndrome de Ulises es un libro de poemas y notas en prosa del escritor cubano Arsenio Rodríguez Quintana, publicado por la editorial Linkgua, año 2004, acerca de la inmigración y la situación de los inmigrantes en Barcelona, Sevilla y otras ciudades europeas de principios del siglo XXI. Tiene una contraportada escrita por el escritor catalán Enrique Vila-Matas. El libro define el síndrome de Ulises así “irse del país, es tener un embarazo ectópico”

    Comment por Ángel — October 18, 2006 @ 6:49 am

  19. Para Adriano fundamentalmente. En tu exposición asocias los problemas socio-afectivos con el habitus. Sin embargo, según mi interpretación de aquel, los afectos son parte del habitus; cuan a contrariamente son universales y no necesariamente conformados totalmente por el entramado social. En este caso, el síndrome es un conjunto de síntomas (en términos generales) que queda catalogado para dar cabida a los síntomas característicos. No sin obviar que somos productos de una cultura.

    Comment por JULIO — August 29, 2007 @ 7:51 am

  20. Por aquellas casualidades encontré que los síntomas que yo tengo corresponden en su totalidad al denominado síndrome de Ulises, buscando he leído todo lo aquí expuesto y me gustaría aportar otra posibilidad, otro punto de vista, para ello os explico mis circunstancias:

    Soy española, he viajado mucho pero siempre a tierras europeas… hasta marzo de este año que pasé cinco meses viviendo en Ecuador y conviviendo con ecuatorianos, sobre todo en el marco de las zonas rurales.

    Regresé a España hace un par de meses, prácticamente obligada por mi familia, yo no quería regresar. Por primera vez en mi vida me sentía totalmente “en casa”, aunque no tuviera “casa” allí en Ecuador y la verdad es que fue muy dura mi partida, todos querían despedirse de mi… y no eran pocos, así que las despedidas se alargaron durante toda la última semana de mi estancia en Ecuador, una semana verdaderamente triste.

    Al llegar a España, comprendí porque nunca me había sentido bien aquí, es demasiado extenso de explicar pero tiene que ver mucho con el estilo de vida, con la forma de ver y vivir las relaciones y con el entramado social.
    Veía (y las continúo viendo) a las personas europeas impersonales, no auténticas, bajo una máscara que es muy difícil de traspasar.

    Las primeras semanas fueron de cierta depresión que parecía podía justificarse con el cambio, pero mi situación emocional se ha ido transformando poco a poco hasta llegar a sentir los mismos síntomas que se describen en el llamado “Síndrome de Ulises” pero sin tener las mismas circunstancias que se estudian.

    Por otro lado, tuve la ocasión también de convivir con otras personas extranjeras (básicamente europeas) que llevaban bastante tiempo allí, compartiendo vida con las personas del lugar (es decir, no como turistas), que como yo no querían regresar y que cuando al finalmente han regresado a su país me han expresado que se sienten igualmente mal.

    Yo pregunto, ¿se ha estudiado si existe “Síndrome de Ulises” en los emigrantes europeos en países del denominado “tercer mundo” aunque seas escasas?.

    Creo que como todo lo que se estudia siempre se hace bajo la visión de quien lo estudia y por ello deja de verse desde otros puntos de vista. Todos esos síntomas no creo que tengan nada que ver con lo que se describe, creo recordar que Iria apunta algo acerca de la vida en las ciudades en alguno de sus comentarios, cosa que me parece mucho más acertada.

    No creo tanto que suponga un desarraigo a la tierra de origen por la diferencia de culturas, sino más bien, es la diferencia de cultura la que produce los síntomas. En Europa vivimos una cultura enferma, pero normalmente estamos relativamente “inmunizados” a ella. Cuando los inmigrantes llegan no disponen de ninguna “vacuna” y por eso enferman (sigo la misma línea lógica de la vacuna de la Fiebre Amarilla que nos hacen poner para ir allí, los ecuatorianos no la necesitan y es muy raro que enfermen de ello). Por mi experiencia y por la de otros compañeros de viajes parece también que cuando cambias de un tipo de “cultura” al otro pierdes esa inmunidad, simplemente porque se te abren los ojos, te das cuenta que es posible ser feliz, tremendamente feliz sin disponer de nada, simplemente porque la gente que te rodea “te ama” sin que hayas echo nada para ello.

    Así, yo vivo todas mis horas en función a lograr volver allí, me comporto como se ha descrito aquí se comporta el inmigrante, exactamente igual, con la única diferencia que me siento inmigrante en mi propio país y ciudadana en un país que no es el mio.

    He visto que hay aquí bastante gente motivada por la sociología, quizás les gustaría estudiar el tema desde este otro punto de vista.

    Un saludo.

    Comment por Maria — October 9, 2007 @ 6:24 pm

  21. Hola, soy colombiana y mi hermana con su familia estan en España, al igual que mi esposo; en este momento la situacion de mi hermana me tiene preocupada, esta depresiva, no puede trabajar, estan en una mala situacion economica y hoy que encontre lo del sindrome de ulises, entiendo que es lo que ella esta padeciendo; debe avisarle para que busque ayuda, me da temor pensar que la tasa de suicidios es alta en inmigrantes y que esa situacion tan grave pueda pasar desapercibida. Con respecto a mi esposo, el llega en 6 meses de nuevo, yo se que le da un poco de susto el tener que adaptarse de nuevo a las circunstancias de nuestro pais, el lleva 6 años viviendo alli, pero si no vuelve su penèlope quedaria triste por siempre. Un placer compartir con ustedes mi comentario.

    Comment por lucerito — October 28, 2007 @ 10:15 pm

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